Día 3. Bangkok: rumbo a Ayutthaya

Deben de ser las 4 ó 5 de la mañana. Entre sueños escucho un canto árabe. ¿Entre sueños?… ¡No! Es nuestro gallo-despertador inesperado de hoy, uno de los cercanos vecinos del Amarin Inn, cantando con todas sus fuerzas lo que parece una oración musulmana. Aunque la religión mayoritaria en Tailandia es el budismo, también hay un importante número de musulmanes, especialmente al sur del país.

Wat Saket

Wat Saket

Seguimos durmiendo un par de horas más y nos levantamos pronto para, tras desayunar nuestras galletas y batidos del 7 Eleven, visitar el Wat Saket, situado a unos 15 minutos de nuestro alojamiento bajando por Phra Sumen.

Por el camino atravesamos algunas calles decoradas con imágenes de los reyes de Tailandia floreadas y adornadas de diversas formas. Son muy queridos por la población (en alguna ocasión hemos llegado a ver tailandeses saludando a estas imágenes…).

Pasamos también junto a una serie de pintorescos edificios gubernamentales, provistos de los típicos tejados y ornamentación tailandesa.

Jardines del Wat Saket

Jardines del Wat Saket

En la entrada del recinto del Wat Saket hay unas simpáticas estatuas de los animales que conforman el horóscopo chino, y continuando unos metros se encuentra el acceso al templo (20 bahts por persona). La ascensión a través de los preciosos jardines tropicales instalados en el monte sobre el que se eleva el Wat Saket es muy agradable, hay una larga fila de campanas y un gong que la gente hace sonar, y que seguramente tengan algún tipo de simbología religiosa que no llegamos a descubrir. El interior del templo no es especialmente impresionante en comparación con otros que vimos el día anterior (aunque tiene un altar muy decorado bastante bonito), pero sin duda merece la pena subir para contemplar la vista panorámica que nos ofrece de Bangkok.

Tras el Wat Saket, bajando el monte, hay un par de templos que sólo pudimos visitar en parte, ya que en el más importante de ellos había monjes que parecían celebrar algo y parece ser que no se permitía el acceso. Más tarde, a través de un empleado de seguridad muy amable con el que estuvimos hablando un buen rato, nos enteramos de que se estaba despidiendo a un importante monje fallecido recientemente. En el templo aledaño nos encontramos con la enésima estatua gigante dorada de Buda, donde

Panorámica de Bangkok

Panorámica de Bangkok

unos lugareños agitaban los palos chinos de la suerte. Elena también decidió probarlo, pero probablemente nunca llegaremos a saber el resultado, ya que los palos contienen caracteres tailandeses. ¡Nuestra suerte está echada y la desconocemos!

Es hora de volver al albergue a por nuestras “queridas” maletas, algo más de 30 kg por cabeza que tendríamos que arrastrar por toda Tailandia. Las recogemos en el Amarin Inn, nos despedimos de Ali prometiéndole que en este blog haremos una buena crítica del albergue, y nos dirigmos al muelle de Phra Arthit para coger, una vez más, el barco que recorre el río Chao Phraya. Nos llama la atención lo maquillados que van algunos chicos en el barco, aquí es algo relativamente común (no sabemos si esto tendrá que ver con los famosos Lady Boys). Nos bajamos en el muelle de Marina Dept., lo más cerca posible de la estación de Hua Lamphong, desde donde partiremos en tren hacia Ayutthaya. El camino desde el muelle hasta la estación, teniendo en cuenta que cargamos con todo el equipaje y el calor húmedo que nos azota, se hace muy, muy pesado.

En la entrada de Hua Lamphong hay empleados de State Railway of Thailand (no de empresas privadas, las cuales se aprovechan mucho más del viajero) muy serviciales que se dirigen al viajero para preguntarles su destino y ayudarles con la compra de billetes de tren, tren+barco, etc. Aprovechamos y, además de sacar el ticket para Ayutthaya (15 bahts por persona en tercera clase, un precio irrisorio), sacamos el billete conjunto tren+barco para Koh Tao, del que hablaremos más adelante.

Comemos algo en la estación (mala idea, aquí los precios son más…europeos, es decir, caros). Dejamos las maletas grandes en la consigna (450 bahts por 3 días, un abuso teniendo en cuenta los precios que se manejan en Bangkok) y, alrededor de las 15:00 h, partimos hacia Ayutthaya. El tren no tiene aire acondicionado, y el polvo que entra por las ventanas parece buscar nuestras vías respiratorias desesperadamente. Tampoco esperábamos mucho más por ese precio, además, es otra forma más de acercarse a la cultura local. Vendedores ambulantes pasan constantemente por los pasillos del tren cargados de agua, refrescos y demás bienes. Adquirimos una botella de agua de medio litro por 10 bahts, con tanto calor se hace necesario.

Cruzando el río hacia el centro de Ayutthaya

Cruzando el río hacia el centro de Ayutthaya

El tren tarda algo más de 2 horas y, como es normal en Tailandia, llega con retraso a Ayutthaya. Muy cerca de la estación, cruzando la carretera que encontramos nada más salir de la misma, debemos coger el transbordador que cruza el río para llegar al centro de Ayutthaya (4 bahts por persona). Acto seguido nos disponemos a buscar el Baan Lotus Guesthouse, un albergue en el que no se pueden efectuar reservar a través de internet, pero del que tenemos muy buenas referencias. Esperamos que tengan alguna habitación disponible para nosotros. A medio camino empieza a llover gradualmente hasta el diluvio, el monzón nos vuelve a alcanzar de lleno, esta vez con mucha más virulencia que en Bangkok, y acompañado de tormenta eléctrica.

Puedo decir que jamás había visto llover de esa forma, el ensordecedor estruendo que provocan varios rayos que caen muy cerca de nosotros asusta. Una familia que regenta un taller de motos nos invita a entrar para resguardarnos de semejante espectáculo natural, la hospitalidad tailandesa aparece justo cuando más lo necesitábamos. Ninguno de ellos habla inglés (y nosotros, tampoco demasiado…), así que intento comunicarme con el que parece el padre de familia de alguna otra forma y, tras bromear con nuestros respectivos tatuajes, consigo que entiendan que buscamos el Baan Lotus Guesthouse. Uno de los hijos llama con su móvil al albergue y me pasa el teléfono. Es entonces cuando puedo confirmar que tenemos habitación para esa noche. Aunque no hablásemos el mismo idioma, creo que supieron captar nuestras miradas de agradecimiento. Nunca lo olvidaremos.

Esperamos a que pasara la tormenta, y cuando todo volvió a la calma, proseguimos nuestro camino. En unos 10 minutos llegamos al Baan Lotus y nos atiende una viejecita muy agradable que habla un inglés bastante difícil de entender. Nos adjudican nuestra habitación doble, espaciosa, limpia y con baño privado por 450 bahts la noche. Después salimos a cenar algo en el 7 Eleven y a dar un paseo nocturno por Ayutthaya. Como de costumbre, estamos cansados después de otro largo e intenso día en este país. Es hora de dormir y reponer fuerzas, mañana con la luz del día podremos disfrutar de las ruinas de la antigua capital de Tailandia.

5 respuestas a Día 3. Bangkok: rumbo a Ayutthaya

  1. Pingback: Wat Saket y el largo traslado a Ayutthaya | Destino Kiwi

  2. C. Blanco dijo:

    Dejad que vuestro espiritu aventurero os empuje a seguir adelante descubriendo, viviendo, aprendiendo…
    .Caminando, se aprende en la vida
    caminando, se sabe lo que es.
    caminando, mirando una estrella.
    caminando, oyendo una voz.
    caminando, siguiendo la huella,
    que nada borra el recuerdo
    de lo que uno caminó.

  3. Tony dijo:

    Josuuuu, me encanta como te organizas macho. Creo que me tienes que dar unas clases de viaje.
    Que envidia, en serio, que envidia!!!
    Cuidaros!!!!

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