Día 2. Bangkok: centro histórico

Nuestro primer despertar en Tailandia. Nos levantamos pronto para afrontar un día que va a ser largo y cansado (y tenemos ganas de que así sea). Hay mucho que ver en Bangkok, y hemos seleccionado lo que a nuestro juicio parece lo más importante y digno de admirar para 2 días más o menos. Toca desayunar en el socorrido 7 Eleven, no sería ni mucho menos la última vez que recurriríamos a ellos. Perdimos la cuenta de cuántas botellas de agua de medio litro de Nestlé en tailandés cayeron por 7 bahts cada una.

Tras dar los buenos días a Ali y escuchar sus consejos, nos dirigimos hacia la zona del Gran Palacio y los templos más importantes de la capital, siguiendo el cauce del río Chao Phraya, e impregnándonos nuevamente de los olores y el ajetreo de Bangkok. Por el día, las aglomeraciones de gente y puestos callejeros, unidos al calor húmedo, llegan a ser incluso agobiantes, se hace difícil avanzar en algunos puntos. El tráfico resulta un caos absoluto, no parece haber normas de circulación y los semáforos existen pero todo el mundo los ignora por completo. ¡Esto es Tailandia!

Wat Mahathat

Wat Mahathat

Llegamos a la puerta del primer templo que visitaremos, el Wat Mahathat. En la entrada, un monje nos invita amablemente a entrar (gratuito), y nos indica la dirección que debemos seguir para ver la estrella del templo: un Buda dorado sentado de unos 7-8 metros de altura. En los pasillos laterales de los jardines del templo hay una bonita colección de Budas sentados también digna de admirar.  Probablemente sea porque fue el primer templo tailandés que visitamos, o porque lo teníamos prácticamente para nosotros solos, pero sin duda fue una visita especial. La colorida ornamentación y la belleza de los tejados típicos en este tipo de arquitectura confieren un aspecto imponente a los templos tailandeses en general.

Templo del Buda Esmeralda

Templo del Buda Esmeralda

Después llegamos al conjunto de templos del Gran Palacio Real de Bangkok (500 bahts por persona, seguramente el más caro de Tailandia, y con diferencia), dentro del cual se encuentra el templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew). Éste último es sencillamente espectacular, impresionante, cualquier calificativo se queda corto, ni siquiera las fotos hacen justicia a la belleza del lugar. Hay que estar allí, hay que admirarlo personalmente. El resto del Gran Palacio, aunque es bonito, no impresiona excesivamente después de haber admirado tanta belleza alrededor de la imagen del Buda Esmeralda (aunque realmente está tallado en jade), figura pequeña muy venerada en Tailandia y que posee una larga y apasionante historia. Se cree que procede de la India y ha viajado por diversos países del sudeste asiático a lo largo de los siglos hasta su ubicación actual.

Buda reclinado del Wat Pho

Buda reclinado del Wat Pho

Tras abandonar el Gran Palacio, es el turno del Wat Pho (100 bahts por persona, incluyendo una pequeña botella de agua, un detalle teniendo en cuenta el calor que nos azotaba), donde se encuentra el famoso buda reclinado de Bangkok. Abarrotado por completo de gente, casi no podíamos andar por el angosto templo que envuelve al Buda, lo que hace parecer a la estatua aún más grande de lo que ya es. Al entrar al templo llamó nuestra atención un extraño sonido que bien podrían parecer goteras metálicas (finalmente resultó ser gente tirando monedas en una fila de cuencos situados a lo largo del último pasillo del templo, a fin de que se bendigan sus oraciones). Dentro del recinto hay otros templos y estupas orientales muy llamativas.

Estupas en Wat Pho

Estupas en Wat Pho

Muy cerca del Wat Pho se encuentra el muelle de Tha Tien, donde se coge el barco que cruza el río (3 bahts si no recuerdo mal…) para llegar a otro de los templos más famosos de Bangkok: Wat Arun.

Después de tantas horas de visitas nuestros estómagos decidieron que ya era hora de comer. Compramos unas patatas y una serie de pinchos de pollo (o eso nos dijeron) en diferentes variantes de diversas formas y colores en un puesto callejero, todo por unos 50 bahts. Si bien es cierto que no es recomendable comer productos crudos o fruta ya pelada procedente de este tipo de puestos, si están cocinados no tiene por qué ser peligroso para la salud.

Primer recorrido por Bangkok (click para ampliar)

Primer recorrido por Bangkok (click para ampliar)

Tras reponer fuerzas, subimos hasta lo alto del Wat Arun (50 bahts por persona, un reto no apto para personas con vértigo y pies grandes, por lo estrecho de sus escalones) para admirar las vistas que ofrece de la capital tailandesa. Cruzando el río de vuelta, empieza a llover un poco. Y más. Y más. Y más. ¡Es época de monzones! llueve con mucha fuerza en cortos períodos de tiempo, y después todo vuelve a la normalidad. Afortunadamente podemos refugiarnos en el muelle de Tha Tien mientras visitamos los puestos instalados en el mismo (bastante caros teniendo en cuenta los precios que se manejan en Tailandia) hasta que amaina la lluvia, una hora después. Con la luz del atardecer plasmada en una bonita estampa del Wat Arun, cogemos el barco que recorre el río Chao Phraya hasta la parada más próxima al Amarin Inn, nuestro alojamiento. Este barco es una especie de autobús urbano al que cuesta 15 bahts subir, y del que puedes bajarte en la parada que quieras. Cuesta lo mismo recorrer dos paradas que todo Bangkok. En mi humilde opinión, la mejor forma de moverse por la ciudad sin ninguna duda, siempre y cuando el destino esté próximo al cauce del río.

Cenamos en un restaurante tailandés-japonés situado cerca del alojamiento, por unos 150 bahts. La comida no estaba mal. Cansados, pero con la imagen de las maravillas que hemos visto en nuestra mente, nos vamos a dormir. El día siguiente todavía hay algunas cosas que ver en Bangkok y, después, partiremos hacia Ayutthaya.

Wat Arun

Wat Arun

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2 respuestas a Día 2. Bangkok: centro histórico

  1. Pingback: Nos adentramos en la espectacularidad de Bangkok | Destino Kiwi

  2. Tony dijo:

    Que tal Josu y cia!!!!
    Debo reconicer que me encuentro totalmente embelesado por vuestro primer dia. Continuaré leyendo el blog, con la pena de que terminará, jeje.
    Me encanta como lo explicas y redactas, todo claro y conciso.
    Y quiero recordarte que nuestro viaje a Miami sigue en pie, y que debemos de cumplirlo.
    Espero veros pronto en tierras Neozelandesas!!!!

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