Alquilar un tuk tuk en Sri Lanka. Una aventura inolvidable

Hay viajes que cambian tu percepción de la vida para siempre.

Un viaje inolvidable

Un viaje inolvidable

La perla del Océano Índico. Sri Lanka, esa “pequeña” lágrima que deja caer la India en el mapa, nunca había estado entre mis prioridades viajeras. El hecho de viajar a Maldivas con Sri Lankan Airlines, haciendo escala en Colombo, ya había empezado a despertar cierta curiosidad en nosotros. Opiniones escuchadas y leídas, un viaje virtual online a través del país y la convicción que Monika mantenía sobre éste destino, convertirían a Sri Lanka en nuestro próximo objetivo. Jamás imaginé que ese viaje se convertiría en una de las aventuras más intensas y enriquecedoras de toda mi vida. Sri Lanka… ¿Cómo no se me había ocurrido antes?…

Ocupada en el siglo IV a.C. por los cingaleses que le dieron su idioma, posteriormente por colonos portugueses, holandeses e ingleses, y bautizada por éstos últimos como Ceilán, la isla serviría como colonia británica durante un siglo y medio hasta su independencia en 1948, tiempo durante el cual comenzó a exportar masivamente el probablemente mejor té del mundo, el cual sigue creciendo hoy día en las Tierras Altas del país, convirtiéndose en todo un símbolo nacional con denominación de origen propia: Ceylon Tea. Para comprender la situación actual de la nación, hemos de conocer la guerra civil que tuvo lugar entre 1983 y 2009 entre el propio estado y los Tigres Tamiles. Este grupo separatista pretendía la creación, en el norte de la isla, de un estado adecuado para la etnia tamil, la cual profesa el hinduismo (a diferencia de la religión budista mayoritaria), además de una cultura bastante diferente. La finalización de esta guerra supuso un enorme impulso para el desarrollo turístico del país, el cual ha crecido y sigue creciendo exponencialmente desde entonces. El terrible conflicto, marcado por el terrorismo y las torturas, dejó una huella imborrable en los habitantes del país. Ellos merecen una mención especial en mi artículo.

Lo mejor de Sri Lanka, su gente

Lo mejor de Sri Lanka, su gente

Los esrilanqueses son los que realmente hacen de este viaje algo inolvidable. El hecho de haberse abierto al mundo hace tan poco tiempo mantiene casi intacta su autenticidad, algo parecido en cierta manera a lo que pude sentir en Myanmar. Son agradables y amistosos. Cuentan con esa bondad natural del ser humano “sin adulterar”. Siempre están dispuestos a ayudar sin obtener nada a cambio (salvo en lugares muy turísticos, donde hay algo de picaresca), algo que a veces choca en nuestras mentes occidentales. Son curiosos, se acercan al viajero, preguntan, comparten su cultura con ellos, les gusta simplemente estar contigo, aunque no tengan nada más que decir. Nadie se molesta por una mirada. Sonríen. Mucho. Te enseñan otra forma de ver la vida. Nos hicieron sentir como en casa, bien acogidos y seguros en todo momento. La verdad es que, de vuelta en Europa, les echamos bastante de menos… es una suerte y un honor haber podido convivir con ellos durante casi dos semanas.

Tras esta breve introducción, volviendo a la planificación de nuestro viaje, no contentos con el ya de por si excitante hecho de visitar Sri Lanka, y después de leer y contrastar una infinidad de opiniones, decidimos hacerlo de una manera un tanto especial, aquella que convertirá el viaje en una aventura en mayúsculas: alquilando un tuk tuk. Sí… así es… una de esas pequeñas “idas de pinza” que, aunque no sepas muy bien cómo van a salir, le dan un toque de locura y adrenalina a un viaje que sabes que, por uno u otro motivo, será inolvidable. Aquellos que ya habéis viajado por Asia conocéis perfectamente este vehículo de 3 ruedas. Para los que no habéis tenido esa ocasión, y dado que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo su retrato. Parece ser que es costumbre entre los viajeros que se atreven a alquilar un tuk tuk en Sri Lanka (el único país en el que es relativamente fácil hacerlo) poner un nombre a su vehículo. Pues bien, nosotros bautizaríamos al nuestro como Rekin, que viene a significar tiburón en polaco (sí, hasta ahí llega mi obsesión por estos animales…).

Rekin, nuestro tuk tuk

Rekin, nuestro tuk tuk

Antes de comenzar a relatar nuestro viaje punto por punto, creo que Rekin merece un post sólo para él, pues ha sido el verdadero protagonista de esta increíble experiencia, y espero que concentrar toda la información sobre el alquiler y la conducción de un tuk tuk en Sri Lanka pueda ser de utilidad a otros viajeros que decidan hacer lo propio. Así, tras un largo y minucioso estudio online, nos decantaríamos por alquilarlo a través de la compañía Pick and Go, situada en Negombo, cerca del Aeropuerto Internacional de Bandaranaike, punto de entrada por excelencia a Sri Lanka. En la misma localidad existen otras dos opciones: Alma Tours y TS Tours. Ambas más baratas. No nos decantamos por Pick and Go porque tengamos más dinero, si no porque es, con diferencia, la compañía con valoraciones más positivas de las tres.

Obviamente, en todas las compañías se debe abonar una fianza por el tuk tuk de entre 150-200$. Parece ser que Alma Tours no siempre la devuelve íntegra, aunque no haya motivo para ello, con lo cual podría incluso llegar a salir más caro que Pick and Go. TS Tours es prácticamente una desconocida en internet, hecho por el que tampoco nos convenció. Los tuk tuk de Pick and Go son más nuevos que en las otras dos (modelo de fabricación india Bajaj RE de 2015) y están en bastante buen estado. Rocky, el encargado del negocio, es un tipo muy tranquilo y agradable con el que se puede hablar y negociar de todos los aspectos del alquiler sin ningún tipo de problema. Ofrece un servicio de asistencia mecánica en menos de 24 horas en toda la isla, devuelve el dinero de las posibles reparaciones que tengas que hacer durante el alquiler y, lo más importante de todo, es un tipo honrado. Al entregar el vehículo, te devuelve los mismos billetes que depositaste en el sobre de la fianza en el momento de recogerlo, siempre y cuando éste no tenga nuevos daños.

Primer contacto en Negombo

Primer contacto en Negombo

Para aquellos interesados, os recomiendo negociar las condiciones por correo (info@pickandgotravels.com). Nosotros conseguimos un precio de 240$ por 12 días en temporada alta, más 45$ por tramitar el permiso de conducción para Sri Lanka. A esto habría que añadirle los 200$ de fianza que recuperaremos al finalizar el alquiler… ¡siempre y cuando no hayamos estrellado nuestro tuk tuk!. El tema del permiso de conducción para Sri Lanka es algo que no queda del todo claro. En contra de lo que habíamos leído previamente a nuestro viaje, la policía no nos paró ni una sola vez, con lo cual no tuvimos que usarlo en ningún momento. Desconozco si realmente es necesario en caso de ser detenido por los agentes, o si es suficiente con el carnet internacional de moto, pues hay controversia al respecto. En Alma Tours y en TS Tours parece que es posible alquilar sin obtener el permiso esrilanqués, no así en Pick and Go. Ante las dudas, y para evitar males mayores, mi recomendación es poseerlo para circular en el país. ¡Además es un bonito recuerdo!…

Evidentemente, recorrer Sri Lanka en tuk tuk es más caro que hacerlo utilizando el extremadamente barato transporte público del país, pero considero que no es un precio exagerado. Además, la libertad y comodidad que ofrece disponer de nuestro propio vehículo para movernos por esta maravillosa isla es algo incomparable, nos ahorraremos tiempos de espera o viajar de pie (en trenes y autobuses es algo muy común), podremos parar donde y cuando queramos. Cómo poder disfrutar del tren de las Tierras Altas sin renunciar a nuestro vehículo de 3 ruedas fue, también, una de las grandes dudas que nos asaltaron antes de decidirnos por la opción del tuk tuk. Reconocido internacionalmente como uno de los trayectos ferroviarios más bellos del mundo, no nos lo queríamos perder. Tras darle varias vueltas, obtuvimos dos soluciones.

El tren de las Tierras Altas

El tren de las Tierras Altas

La primera de ellas, concertar con la compañía de alquiler la contratación de un conductor que lleve nuestro tuk tuk desde Kandy o Nanu Oya hasta Ella (trayecto más espectacular), retomándolo allí. Las compañías suelen pedir alrededor de 50$ por este servicio. La segunda opción, por la cual nos decantamos finalmente, la más barata aunque también la más cansada, consistía en aparcar el tuk tuk en la estación de Nanu Oya para realizar el trayecto más corto (alrededor de 3 horas, dependiendo del tren que nos toque) hasta Ella. Al día siguiente, tomaríamos el tren de vuelta hasta Nanu Oya para continuar con nuestro recorrido en tuk tuk, teniendo la opción de visitar también la zona de Haputale (descartada con la primera opción). Tanto conducir el tuk tuk por las Tierras Altas como realizar el viaje en tren a través de ellas es algo absolutamente espectacular, y disfrutar de ambos puntos de vista puede ser muy interesante. Una vez finalizado el viaje, nos reiteramos en nuestra decisión.

¡A los mandos!

¡A los mandos!

Centrémonos, pues, en nuestro tuk tuk y lo que supone conducirlo en un país como Sri Lanka. El manejo del embrague y las marchas es parecido al de una moto, así que si tenéis experiencia con ellas no deberíais tener demasiados problemas en haceros con el tuk tuk. El primer día cuesta un poco, pero el segundo ya estarás haciendo las mismas “pirulas” que los esrilanqueses. El embrague se sitúa en la maneta que se ubica sobre el manillar izquierdo, y girando el propio manillar seleccionaremos las 4 marchas disponibles o el punto muerto (neutro, N), las cuales se ordenan, de arriba a abajo, de la siguiente manera: 1 – N – 2 – 3 – 4. Tanto al arrancar como al apagar, debemos tener seleccionado el punto muerto (N). El freno se accionará mediante el pedal del que disponemos en nuestro pie derecho, mientras que el freno de estacionamiento se ubica en la palanca que veremos inmediatamente bajo el centro del manillar. Para dar marcha atrás, debemos cambiar el sentido de movimiento del tuk tuk mediante la palanca que encontraremos a la derecha del asiento del conductor, seleccionando después la primera marcha y siguiendo el mismo procedimiento que si condujésemos hacia delante. No olvidéis restablecer la palanca a su posición inicial después de haber maniobrado marcha atrás… ¡importante, lo digo por experiencia!

Pues bien… ¡ha llegado la hora de incorporarse al tráfico! ¡Ese momento que jamás olvidaréis!… antes de entregar plenamente el tuk tuk, en Pick and Go te dan una clase práctica de conducción por Negombo muy valiosa, pues aprendes no sólo a manejar el vehículo correctamente, si no cómo funciona el tráfico en este país. Como podéis imaginar, poco o nada tiene que ver con Europa. Conductores suicidas en las intersecciones, personas andando por la carretera, perros, serpientes… ¡incluso elefantes! Sí, nos topamos con un par de ellos conduciendo en horas nocturnas entre Polonnaruwa y Sigiriya… ¡inolvidable!

¡Cuidado con los autobuses!

¡Cuidado con los autobuses!

Al arrancar el vehículo en frío, debemos tirar del estrangulador que veremos por encima del manillar durante un par de minutos para evitar que el tuk tuk se cale, jugando después con el acelerador. Se debe conducir siempre lo más próximo posible al borde izquierdo de la carretera, invadiendo parte del arcén (estando muy atento de los perros y personas que habitan esta parte de la carretera por naturaleza), pues el límite de velocidad del tuk tuk es de 40 km/h mientras que el de los coches es de 70 km/h. Así faciliaremos los adelantamientos que, nos apartemos o no, vamos a sufrir. Especialmente los de autobuses y camiones. Nos van a avisar pitando como locos a medida que se aproximen. Es la señal para apartarnos lo más posible a la izquierda y evitar ser arrollados, ya que rara vez vienen con intención de frenar. La ley del más grande es la que rige las carreteras de Sri Lanka.

En caso de que seamos nosotros los que tengamos que adelantar, lo cual ocurrirá en innumerables ocasiones (tractores, bicicletas, ciclomotores, otros tuk tuks, etc.), es conveniente avisar con un pitido no demasiado insistente (el pitido demasiado insistente está reservado para camiones y autobuses…). Podemos adelantar a un vehículo estrecho mientras otro vehículo nos adelanta, parece ser una maniobra habitual en Sri Lanka. Circulando por una calle principal, al encontrarnos con incorporaciones desde la izquierda hay que pitar aunque parezca que tenemos prioridad. Es una manera de evitar que otros conductores se crucen a lo loco (lo harán sin dudar en caso contrario). En ciudad, vamos a pitar una media de 15 veces por minuto… es lo normal aquí, no os estreséis.

Tráfico en Colombo

Tráfico en Colombo

Dicho esto, el tráfico en Sri Lanka no es el más caótico que he sufrido en Asia. Tailandia o Myanmar creo que le dejan atrás. Normalmente, nos encontraremos poco tráfico fuera de ciudad, será entonces cuando disfrutaremos al 100% de la conducción de nuestro tuk tuk y de la belleza de los paisajes esrilanqueses. Atravesar ciudades será algo más caótico y estresante, teniendo que desplegar nuestras mejores dotes de conducción. En muchas ocasiones compartiremos el ancho de nuestro carril con un par de tuk tuks más, y no menos de una moto. Mención aparte merece el demencial tráfico de Kandy y las proximidades de Colombo. Todo un desafío.

El estado de las carreteras, en líneas generales, es espectacular. Nada que envidiar a las europeas. Mejores, en muchos casos. La única “mala experiencia” al respecto fue la carretera A4 que baja desde Haputale hasta Wellawaya, la cual se encuentra en un estado lamentable. Tanto nuestros traseros como mis manos acabaron ciertamente malheridos. A pesar de ello, hay que decir que el paraje natural de dicho trayecto es impresionante. Montaña, naturaleza, cascadas y una Sri Lanka muy rural y auténtica, además de un tráfico muy escaso, marcan el recorrido. En mi humilde opinión, merece la pena pasar el mal trago de los baches.

Equipo mecánico

Equipo mecánico

En cuanto a la mecánica se refiere, el tuk tuk es como el mítico Renault 4. La máquina perfecta. Pura mecánica, robusta, sin electrónica (es decir, sin fallos estúpidos). Con todo y con ello, en caso de que tengáis algún problema, sólo hay que preguntar a cualquier esrilanqués. Prácticamente la totalidad de la población local sabe cómo arreglar un tuk tuk y conoce todos sus secretos. En 12 días, el único contratiempo que Rekin sufrió fue la soltura del muelle que retiene la palanca de marcha atrás. Los muchachos del Thisara Guest House, nuestro alojamiento en Polonnaruwa, lo solventaron en cuestión de minutos, negándose a aceptar la propina que les ofrecimos como agradecimiento, por mucho que insistimos. Así es la maravillosa gente de Sri Lanka. Las otras dos incidencias que sufrimos resultaron fruto de nuestra ignorancia, no fallos del tuk tuk. Fueron solucionadas rápidamente preguntando a un par de locales, lo cual me lleva a dejaros otros dos consejos que evitarán que os pase lo mismo:

  • Puede parecer que el interruptor de las luces tiene dos posiciones, pero no, tiene tres: una para apagar las luces, otra para encender las de posición y otra para las de cruce. Un pequeño interruptor accesible con la mano izquierda nos permitirá alternar luces de cruce y de carretera (largas).
  • Cuando, estando parados, no podamos seleccionar punto muerto (N) porque la palanca del embrague y el manillar estén muy duros, hay que balancear el tuk tuk hacia delante y hacia atrás al tiempo que accionamos el embrague y seleccionamos punto muerto. Valiosa información…
Monika y Rekin en las Tierras Altas

Monika y Rekin en las Tierras Altas

Otro tema a tener en cuenta es el consumo. No es algo de lo que preocuparse económicamente. En cada gasolinera debemos buscar el surtidor amarillo, apto para tuk tuks. El precio del litro de gasolina es de 117 rupias, y nosotros gastamos durante 12 días unas 3.800 rupias en total (23,5€). Es fácil encontrar gasolineras con bastante frecuencia, aunque un consejo que leímos en varios lugares antes de nuestro viaje y que nos sacó de algún apuro consiste en llevar una botella de un litro y medio llena de gasolina durante nuestro paso por las Tierras Altas, pues en dicha zona la escasez de gasolineras se hace notable, y el tuk tuk consume más debido a las empinadísimas cuestas que nos encontraremos. En cuanto a la navegación se refiere, considero Google Maps como una herramienta indispensable a la hora de guiarnos por las carreteras. Es posible descargar el mapa de Sri Lanka en el teléfono móvil para luego poder tener acceso a él sin conexión, o bien adquirir una tarjeta SIM con datos en el aeropuerto (1300 rupias), la cual también nos vendrá muy bien si necesitamos comunicarnos con la compañía de alquiler, alojamientos, excursiones, etc.

Disfrutando incluso de la lluvia

Disfrutando incluso de la lluvia

Alquilar un tuk tuk también es una bonita manera de socializar, tanto con esrilanqueses como con viajeros occidentales, a los cuales se les puede facilitar la vida en algún momento. Algunos locales no asimilan la idea de que eres tu el que está conduciendo hasta que lo ven con sus propios ojos. Otros se ofrecen como conductores, o preguntan cómo lo has hecho, cuánto te ha costado, algunos incluso conocen a Rocky y te preguntan por él cuando ven que el tuk tuk es de Pick and Go. Unos conductores sonríen, te saludan, otros miran sorprendidos, otros se colocan a tu altura para charlar mientras se conduce. En fin, toda una experiencia… ¡siempre positiva!. La lluvia tropical propia de estas latitudes sólo nos sorprendió con fuerza un día, pero tranquilos, nuestro tuk tuk está preparado para todo… desplegar sus cortinillas laterales nos protegerá de este elemento, aunque conviene parar hasta que amaine, pues quitan gran parte de la visibilidad.

Pero, entonces, ¿es recomendable alquilar un tuk tuk en Sri Lanka? La respuesta depende en función de cada persona. Si prefieres una opción más segura, no tener que consultar constantemente el mapa, crees que podrías cansarte conduciendo (nosotros hicimos varios trayectos de 5-6 horas), y prefieres aprovechar el extremadamente barato aunque algo incómodo transporte público, estoy seguro de que también se puede disfrutar de las maravillas de Sri Lanka desde otra perspectiva. Si te gusta sentir la adrenalina recorrer tu cuerpo, tener libertad de movimientos absoluta y, por qué no decirlo, algo de riesgo, ésta es tu opción. Te garantizo que no olvidarás esta aventura en la vida. Nosotros, desde luego, no lo haremos. Acabamos de llegar y ya estamos echando de menos a Rekin… os iré detallando nuestro viaje, punto por punto, próximamente, aquí, en Destino Kiwi.

Que empiece la aventura…

Ya te echamos de menos...

Ya te echamos de menos…

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