Wroclaw y Piotrkow Trybunalski. Boda en Polonia

Los cantos de los gallos de la villa irrumpen en la silenciosa mañana, mientras los primeros rayos de un suave sol de primavera comienzan a calentar el día. Me encuentro perdido en algún lugar en mitad de la Polonia más rural imaginable. Desde mi balcón sólo veo campo, ovejas y un par de casas muy distanciadas entre sí. Tengo la sensación de ser el primer extranjero que pisa estas tierras en muchos años. Más adelante os contaré como llegué hasta aquí…

La Polonia profunda

La Polonia profunda

Sí, llegó la hora de conocer Polonia. Cracovia siempre entró en mis planes viajeros por Europa, pero nunca sospeché completar un viaje de estas características por el sur del país, y es que a veces la vida nos sorprende muy gratamente… aunque nada es casual, y he de decir que Monika tiene mucho que ver en esto, pues estamos hablando de su tierra natal, la cual me ayudó a descubrir con gran orgullo. Esta aventura sería mucho más que una simple visita turística, pues constituiría una inmersión en la vida social, la cultura (¡incluyendo una boda!), la gastronomía e incluso el idioma de un país centroeuropeo que tiene muchísimo que ofrecer.

Sus habitantes, tímidos y políticamente correctos, han tenido la mala suerte de estar ubicados en medio de dos superpotencias mundiales como lo han sido Alemania y Rusia a lo largo de la historia, y han sufrido en primera persona las desgracias derivadas de esta rivalidad, muy especialmente en la Segunda Guerra Mundial, la cual ha dejado una huella de dolor imborrable en el país. Me atrevería a decir que los polacos, todavía a día de hoy, no han terminado de perdonar aquello a los alemanes, y en mi posterior visita al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau entendería mucho mejor el por qué… a pesar de que no es justo comparar aquellas generaciones con las actuales, por supuesto.

Comida polaca casera

Comida polaca casera

Pero, afortunadamente, no todo es tan triste en este país, pues dejando de lado las secuelas del holocausto nazi, nos encontramos un país maravilloso, repleto de enormes templos católicos (Polonia se caracteriza por una sólida creencia en esta religión), ciudades monumentales, una comida fabulosa y una naturaleza digna de admiración. Aquí comenzaremos, pues, tras esta breve introducción, con el relato de nuestra aventura. Necesitaríamos un buen madrugón y casi 3 horas de conducción nocturna desde Bristol para plantarnos, coincidiendo con el amanecer, en el aparcamiento Jet Parks del aeropuerto de Stansted, ubicado al norte de Londres. Allí, por el módico precio de £49, habíamos reservado previamente 10 días de estancia para el coche a través de internet:

http://www.stanstedairport.com/parking/

https://www.ryanair.com/es/es/

En dicho aeropuerto, bastante caótico por cierto, tomaríamos el vuelo de Ryanair que habíamos reservado un par de meses antes en su página web por £30 cada uno, el cual nos llevaría hasta la ciudad de Wroclaw, nuestro primer destino en Polonia. Aunque su nombre en español sería Breslavia, prácticamente nadie la conoce como tal, prefiriendo referirme a ella en este relato con su nominación original. Así pues, una vez en el aeropuerto de Wroclaw, y con la idea de trasladarnos al centro urbano, tomaríamos el autobús número 106 por 3 Zlotys. El Zloty (z) es la moneda oficial de Polonia y, para hacernos una idea, un Euro equivaldría, en este momento, aproximadamente a 4,3 Zlotys. Cambiaríamos Libras por la moneda local en el pequeño centro comercial Pasaż Zielińskiego para sufragar el resto de nuestra estancia en Polonia, aunque no necesitaríamos demasiado, pues estamos hablando de un país bastante barato para el viajero, ¡un aliciente más para visitarlo!

Calle Sukiennice, Wroclaw

Calle Sukiennice, Wroclaw

La primera impresión que ofrece Polonia es la de un país mucho más avanzado de lo que, sinceramente, esperaba. Muy limpio, moderno y muy europeo. Con esta grata imagen, y tras un largo viaje en coche, avión y autobús, llegamos finalmente a la habitación que la familia de la novia de la boda a la que asistiríamos al día siguiente, buena amiga de Monika, tiene reservada para nosotros, todo un detalle que debo agradecer una vez más desde aquí. Tras un breve descanso, nos dispondríamos a recorrer los principales puntos de interés de la ciudad de Wroclaw, no sin antes detenernos en el establecimiento Sklep Zdrowegary a degustar unos deliciosos dumplings de patata por 10z cada uno, comida muy usual en Polonia, aunque no exclusiva de este país.

Tras la comida, caminamos en dirección norte buscando el centro de la localidad y recorriendo para ello la calle Swidnicka. Súbitamente, nos encontramos con un grupo de personas de bronce ataviadas acorde a muy diferentes clases sociales y que parece que vayan a cruzar la calle. Se trata del Pomnik Anonimowego Przechodnia, un grupo de esculturas con significado sociopolítico que hacen referencia a la reimposición de la ley marcial en Polonia en 1981. Muy curioso e interesante.

Antiguo Ayuntamiento

Antiguo Ayuntamiento

Atravesamos la Fosa Miejska, un canal procedente del río Odra que circunvala y delimita el centro urbano, accediendo así al mismo. Proseguimos el trayecto peatonal de la monumental calle Swidnicka y llegamos hasta el auténtico corazón de Wroclaw: la Plaza del Mercado (Rynek we Wroclawiu). La belleza de esta plaza de origen medieval es absolutamente espectacular, gran cantidad de edificios monumentales de considerable altura y muy diferentes tonalidades forman un precioso muro de colores que rodea todo este espacio, resguardando así a la verdadera estrella del Mercado, situada en el centro del mismo: el edificio del antiguo Ayuntamiento (Ratusz Wroclawski), construido entre los siglos XIII y XVI, y que confiere un aspecto espectacular a la plaza con su arquitectura gótica y su colorido. Los edificios colindantes disponen de gran cantidad de restaurantes y terrazas abiertas al público, aunque bastante faltas de clientela. Los bajos salarios en Polonia no permiten a sus habitantes demasiados gastos extra… motivo por el cual gran cantidad de jóvenes polacos deciden emigrar a países como Alemania o Reino Unido.

Así, en este punto, iniciaríamos nuestra particular búsqueda de duendes y enanos. Sí, habéis leído bien, teóricamente toda la ciudad está plagada de pequeñas esculturas de duendes y enanos que pueden aparecer en cualquier rincón de la misma, aunque, sinceramente, yo no vi demasiados. Quizá mi búsqueda no fue todo lo exhaustiva que debería haber sido. Aunque realmente no está muy claro el origen de estas pequeñas esculturas, todo parece apuntar a que son un resquicio de las protestas anónimas contra el régimen comunista de la década de los 80 en Polonia.

Enanos en Wroclaw

Enanos en Wroclaw

Decidiríamos, entonces, hacer un alto en el camino para resguardarnos del frío, aunque la suerte nos acompañaría y las temperaturas ascenderían considerablemente durante nuestros próximas días en el país. Elegimos la chocolatería Czekoladziarnia, donde disponen de gran variedad de cafés y chocolates de buena calidad por precios que oscilan entre los 10-12z. Como dato curioso, el establecimiento carece de aseos…

Tras reponer algo de fuerzas, continuaríamos nuestro recorrido hacia el norte en busca del río Odra, encargado de dar vida a la ciudad. Como por arte de magia, a nuestra llegada al cauce del mismo, un sol tan radiante como inesperado haría su aparición para regalarnos unas magníficas estampas de la zona fluvial de Wroclaw. Bordeamos el edificio de la universidad y cruzamos los puentes que conducen a las islas Tamka y Wyspa Piasek, respectivamente. La belleza de esta última no pasa desapercibida en absoluto, y las vistas que ofrece de las torres de aguja de la catedral y las iglesias colindantes es preciosa. Atravesamos el puente que conecta con el otro lado del río desde Wyspa Piasek y, al llegar a la plaza Koscielny, emergen nuevamente sobre los edificios las enormes y espectaculares torres de la Catedral de San Juan Bautista (nada menos que 100 metros de altura…), atrayendo la vista de manera irremediable. Aunque en este lugar ya se edificó un templo religioso en el siglo X, las posteriores destrucciones y reconstrucciones no cesaron hasta adquirir su aspecto actual a finales del siglo XX. Puedo dar fe de que el interior de la catedral es tan espectacular como el exterior. Una visita imperdible en Wroclaw.

La catedral coronando el río Odra

La catedral coronando el río Odra

Caminaríamos unos metros más hasta la avenida Wyszynskiego para conectar con mi medio de transporte urbano favorito, ése que le da un toque especial a las ciudades, y el cual podemos disfrutar en todas las poblaciones medianamente importantes de Polonia: el tranvía. Tomaríamos, por tan sólo 3z cada uno (se pueden adquirir los tickets en la máquina instalada junto a la parada), la línea 2 hasta el Hala Stulecia, un espectacular auditorio que goza de gran prestigio en la ciudad, donde es posible disfrutar de una amplia variedad de conciertos así como eventos deportivos de diversa índole. Frente a su cara noreste encontramos la Fontanna, una enorme fuente semielíptica donde es posible disfrutar de diferentes espectáculos de agua, luces y sonido. Desafortunadamente todavía no se encontraba operativa, pues dichos espectáculos tienen lugar en la época estival.

Un poco más al noreste nos encontramos con el Jardín Japonés (entrada de 4z por persona). El narrador de este blog ha tenido la suerte de visitar Japón y, aunque poco tiene que ver en realidad este jardín con los del país original, un paseo a través de sus senderos resulta realmente bonito. Es un lugar tranquilo y agradable y, cuando el tiempo acompaña, su pequeño lago es un punto de retiro perfecto. La inminente caída del sol no nos dejaría tiempo para mucho más, y tomaríamos nuevamente la línea 2 de tranvía hasta las proximidades del Sky Tower, un impresionante rascacielos de 210 metros de altura provisto de un centro comercial junto a su base, y que tiene una estampa nocturna bastante llamativa.

Sky Tower

Sky Tower

Para mi sorpresa, y por alguna razón que, sinceramente, desconozco, nos topamos junto a la entrada del Sky Tower con una reproducción de la escultura “Perfil del tiempo” del artista español Salvador Dalí. Cuanto menos, curioso. Con esta inesperada despedida con cierto sabor ibérico y sintiendo mi tierra un poco más cerca, daríamos por concluido mi primer e inolvidable día en Polonia. Ya sólo tendríamos tiempo de volver a “casa”, disfrutar de la sopa que los familiares de la novia dejaron para nosotros e irnos a dormir pensando ya en la boda a la que asistiríamos al día siguiente. Toda una experiencia para mí…

¿Cómo es una boda polaca? Pues bien, la respuesta es sencilla. En esencia es prácticamente igual que una boda española, pero añadiéndole vodka. Mucho vodka. La celebración religiosa (por supuesto en idioma polaco, con lo cual no puedo dar muchos detalles sobre lo que se enunció) tuvo lugar a primera hora de la tarde, para después celebrar el banquete y la posterior fiesta en una sala acondicionada para tal fin. Así, tras la ceremonia, tomaríamos un autobús dispuesto para los invitados que nos llevaría hasta la sala de fiestas, donde cada uno de los presentes felicitaría personalmente y entregaría el correspondiente regalo de boda a los protagonistas, Kasia y Tomasz, a los cuales debo un agradecimiento especial por la invitación y el buen trato recibido en todo momento, a pesar de las barreras lingüisticas. He de reconocer que ese hecho me inquietaba ciertamente antes de la boda, sin embargo, ese sentimiento se fue desvaneciendo poco a poco a medida que la celebración avanzaba.

¡Boda polaca!

¡Boda polaca!

A diferencia de las bodas españolas, en las que, como norma general, cada comensal tiene la misma cantidad de comida en su propio plato, en las bodas polacas cada plato va llegando en fuentes de gran tamaño, y cada uno se sirve la cantidad que considera oportuna. Diferentes tipos de sopa, carne, pescado, dulces, etc. Todo bastante bueno, aunque descubriría los mejores manjares de la gastronomía local a posteriori. En una boda polaca, junto a las típicas copas para la bebida, no puede faltar ese pequeño vaso de “chupito”. Como podéis imaginar, ese vaso será rellenado de vodka una y otra vez durante toda la celebración al grito de “na zdrowie” (o, lo que es lo mismo, “salud”, para brindar). Tras unos cuantos “na zdrowie”, los polacos comienzan a ser mucho más abiertos y amigables (probablemente yo también), algunos incluso comienzan a hablar inglés de manera inesperada. Puede que hasta alguien nos sorprenda con buenos conocimientos de español. A mi me ocurrió, ¡aunque a estas alturas de la celebración ya no hace falta ni un idioma común para comunicarse!.

Música, vídeos, bailes, en pareja, en grupo… finalmente, esa boda a la que en cierta manera temía debido al idioma, pasará a mi memoria como una noche inolvidable y maravillosa, aquella noche en la que me integré de lleno con la gente de este país. Gracias por traerme hasta aquí, Monika… dziekuje!

Tren Wroclaw - Piotrkow Trybunalski

Tren Wroclaw – Piotrkow Trybunalski

El día siguiente a mediodía, he de reconocer que ligeramente aquejado por la kac… (término polaco que hace referencia a la resaca, especialmente de vodka…), abandonaríamos la ciudad de Wroclaw dejando muy gratos recuerdos en mi memoria, partiendo así rumbo a nuestro siguiente destino en este viaje: Piotrkow Trybunalski. Dicho destino nos apartaría absolutamente de cualquier recorrido turístico, teniendo así la oportunidad de conocer la Polonia más profunda. Para ello, previamente habíamos reservado dos billetes de tren a través de la web de PKP Intercity (44,80z por persona), a mi juicio la mejor opción para transporte de largo recorrido en este país. Nuestro tren era viejo pero su estado impecable, tenía un encanto especial.

http://www.intercity.pl/en/

Respirando aire puro

Respirando aire puro

En algo menos de 3 horas, y tras un extremadamente agradable viaje, llegaríamos a la estación de Piotrkow Trybunalski, donde los familiares de Monika nos esperarían con los brazos abiertos y nos llevarían en coche hasta una villa cercana cuyo nombre he preferido no revelar a fin de proteger su privacidad. Realizar esa visita fue el motivo real que nos trajo hasta aquí, aunque yo no puedo dejar de tomármelo como otra experiencia más para mi viaje. Los muros de aquella casa en medio del campo vieron crecer a Monika y la regalaron una infancia muy feliz. Me llena de orgullo el hecho de haber sido invitado a semejante lugar, en el que fui muy bien tratado a pesar, una vez más, de las barreras lingüisticas. Probé platos caseros tan típicos y deliciosos como rosol (sopa con carne) o embutido elaborado de manera artesanal, y disfrutamos de agradables paseos por el campo bajo un perfecto día soleado de primavera, respirando un aire limpio y puro. Inolvidable. Pasaríamos la noche allí y, después, podría continuar con lo que escribí al inicio de este post. ¡Ahora ya sabéis a qué me refería!

Recorrido por Wroclaw (click para ampliar)

Recorrido por Wroclaw (click para ampliar)

Al día siguiente, desde la estación de autobuses de Piotrkow Trybunalski conectaríamos, por 40z cada uno, con una ciudad absolutamente diferente, el lugar más internacional y visitado de Polonia, además de un destino que hace ya tiempo que quería conocer: Cracovia. Tras aproximadamente una hora y media de camino, realizaríamos una parada de 30 minutos en la localidad de Czestochowa, importante centro religioso en Polonia, antes de continuar durante otras 2 horas hasta Cracovia. Este país me estaba sorprendiendo muy gratamente… ¡y aún quedaba mucho por descubrir!

Continuará…