Cracovia, Patrimonio de la Humanidad

Atravesada por el río Vístula, Cracovia se erige como la segunda ciudad más grande de Polonia y la más turística del país, así como antigua capital del mismo. Su historia es fundamental en el desarrollo de los acontecimientos de esta nación, y su centro histórico fue uno de los primeros del mundo en pasar a formar parte de la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad declarados por la UNESCO. Como no podía ser de otra manera, el resultado de todo esto es una ciudad preciosa… poco a poco iremos analizando los detalles.

Recorrido por Cracovia (click para ampliar)

Recorrido por Cracovia (click para ampliar)

La terminal de autobuses de Bosacka, situada junto a la estación de tren, nos daría la bienvenida a la ciudad de Cracovia tras 4 horas de viaje desde Piotrkow Trybunalski (en mi post anterior podéis encontrar los detalles de este traslado). Desde allí nos dirigiríamos a la cercana parada de Lubicz para tomar el tranvía número 70 en dirección Lagiewniki (2,80z por persona, se pueden adquirir los tickets en una máquina instalada dentro del propio tranvía), para apearnos del mismo en la parada de Plac Wolnica. A tan sólo 5 minutos caminando desde allí, concretamente en la calle Wietora, se encuentra el apartamento Z Kominkiem, en el cual habíamos reservado previamente 3 noches comparando precios a través de la web de Trivago.

En contra de lo que pensábamos inicialmente, el apartamento se trata de una propiedad privada y no dispone de recepción ni de ningún tipo de indicación. Con cierta incertidumbre, esperamos durante casi media hora y cargados con todo nuestro equipaje en la dirección indicada previamente por el dueño vía telefónica. Comenzamos a desconfiar, pero nos alivia el hecho de pensar que al menos no hemos desembolsado ninguna cantidad previamente, pues los 391z que pagaríamos por las siguientes 3 noches se abonan en el momento de realizar el check-in. Finalmente, el dueño aparece y se disculpa por la tardanza. Tras subir 4 pisos por las escaleras del portal (pues éste carece de ascensor) y atravesar la puerta de la propiedad, todas nuestras preocupaciones se desvanecerían de manera inmediata. El apartamento que será nuestra casa durante toda nuestra estancia en Cracovia es absolutamente espectacular. Limpio, moderno, espacioso, decorado con chimenea y dotado de cocina, televisión, bañera de hidromasaje, climatizador… en definitiva, inmejorable, y a un precio muy asequible.

Sinagoga en Kazimierz

Sinagoga en Kazimierz

Después de esta grata sorpresa y de acomodarnos en nuestro “nuevo hogar”, nos dispondríamos a aprovechar la tarde para comenzar a conocer la ciudad visitando Kazimierz, el barrio judío de Cracovia y aquel en el que se encuentra nuestro apartamento. Nuestra primera parada correspondería con la colosal Basílica del Corpus Christi, la cual data del siglo XV y dispone de una altura espectacular, al igual que todos los templos católicos importantes de Polonia, hecho que me llamó la atención en este país. Adentrándonos más en Kazimierz, nos comenzamos a topar con las diferentes sinagogas que ocupan el barrio. En ellas se siguen llevando a cabo ceremonias judías, y algunas son visitables, aunque sus horarios no correspondían a nuestras necesidades, pues éstos son de mañana y tan sólo disponíamos de esa tarde-noche para conocer esta zona.

La sorpresa se apoderaría de nosotros al llegar a la calle Szeroka, pues un agradable ambiente de restaurantes, cafeterías y terrazas llenas de vida aguardan al visitante de manera inesperada. Volveríamos a este lugar en nuestra última noche en Cracovia para cenar en el restaurante judío Chajim Kohan, donde disfrutaríamos de hummus y otras especialidades típicas de dicha cultura acompañados por una buena sidra por 95z en total. La decoración, la parcial oscuridad tan sólo interrumpida por una ténue iluminación de pequeñas lámparas y candiles y su música en vivo le confieren un ambiente maravilloso. Totalmente recomendable.

Deliciosas Zapiekankas

Deliciosas Zapiekankas

Continuando el recorrido por Kazimierz entre tiendas de “alcohol 24 horas” (muy típicas en Polonia), conviene acercarse hasta Plac Nowy, una plaza que cuenta con un espectacular ambiente festivo y estudiantil (la universidad de Cracovia recibe estudiantes de todo el mundo), rodeada por gran cantidad de bares y en cuyo centro, además de diferentes puestos de fruta y souvenirs, se ubica un pequeño edificio circular que cuenta con diferentes establecimientos en los que poder adquirir la más típica y barata exquisitez polaca: Zapiekanka. Su aspecto sería algo parecido a un panini o media baguette cubierta con muy diferentes tipos de ingredientes. Decidimos probarlas en el puesto Zapiekanki Krolewskie, en el cual disponen de una gran cantidad de variedades que oscilan entre 8 y 10z. Allí nos atendería un joven con bastantes malos modales y cuya amabilidad es completamente inexistente, pero que prepara unas zapiekankas espectaculares. Monika me aseguró que fue una de las mejores que ha probado nunca, y ella ya tiene bastante experiencia en esto…

Tras esta cena tan rápida como deliciosa, y aún en Plac Nowy, disfrutaríamos de un par de cervezas Tyskie (originaria de Polonia y muy común por estos lares, 8z por una pinta) en Les Couleurs Cafe, un tranquilo café-bar con ambiente parisino. De esta manera daríamos por concluido nuestro primer día en Cracovia visitando su barrio judío, el cual ha sabido rehacerse de una manera ejemplar tras la desolación provocada aquí en la Segunda Guerra Mundial, en la que la mayor parte de su población fue deportada debido a sus orígenes…

Wawel desde orillas del Vístula

Wawel desde orillas del Vístula

A la mañana siguiente nos dispondríamos a visitar el centro histórico de Cracovia, motivo para el cual nuestro apartamento dispone también de una muy buena ubicación, pues es fácilmente accesible a pie. Iniciaríamos, pues, nuestro camino hacia orillas del río Vístula, una bonita zona verde donde nos encontraríamos con la Iglesia en la Roca, conocida por los locales como Skalka, y construida en honor al Arcángel San Miguel y a San Estanislao, arzobispo de Cracovia ejecutado en el siglo XI por el entonces rey de Polonia alegando supuesta traición. Avanzando un poco más hacia el norte y prosiguiendo el cauce del río nos encontramos de manera inmediata con la primera vista de Wawel, una colina fortificada importantísima para la historia, la cultura y la fe de este país y que, según algunos restos arqueológicos, podría haber estado habitada desde la edad de piedra.

Al acceder desde el sur, lo primero que nos encontramos es la escultura del Dragón de Wawel, el cual escupe literalmente bocanadas de fuego cada 5 minutos. Esta escultura hace referencia a la leyenda que da nombre a la ciudad, la cual cuenta cómo un terrible dragón que habitaba en la cueva de la colina mantuvo durante mucho tiempo atemorizada a toda la población, devorando habitantes y ganado. Dada la situación, el rey decidió desposar a su hija con aquel que lograse aniquilar a la bestia, heredando así el trono. Muchos caballeros perecieron en el intento, hasta que a un humilde zapatero llamado Krak se le ocurrió rellenar con azufre un cadáver de oveja para dejarlo en la entrada de la cueva del dragón. Éste la engulló sin dudarlo, y el insoportable ardor que esto le provocó en la garganta le llevó a beber agua del Vístula de manera incontrolada, ¡hasta tal punto que la bestia estalló en mil pedazos!. De esta manera, Krak se casó con la princesa y la ciudad tomó el nombre de su salvador, convirtiéndose así en Krakow (Cracovia). Cuanto menos, curioso…

Dragón de Wawel escupiendo fuego

Dragón de Wawel escupiendo fuego

Nos dirigiríamos al muro norte de Wawel, donde se encuentra la entrada al complejo. Si bien ésta es gratuita, tenemos diferentes precios y opciones para visitar los edificios existentes en el interior, entre los cuales destacan la catedral y el castillo. El aspeto y colorido de la Catedral de Wawel son imponentes, sus cúpulas de diferentes tonalidades le dan un aspecto muy pintoresco. No en vano estamos ante el santuario nacional de Polonia, construido en el siglo XIV. Frente a la entrada, no podía faltar la estatua de la probablemente más insigne figura de Polonia en el último siglo, un personaje adorado por todo el país de sobremanera: Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II. Nacido en la vecina localidad de Wadowice se convertiría, tras sufrir en sus carnes las desgracias de la Segunda Guerra Mundial, en uno de los principales artífices de la eliminación del comunismo tanto en Polonia como en toda Europa. Hablamos de uno de los Sumos Pontífices más importantes e influyentes de todos los tiempos, habiendo culminado el tercer papado más largo de la historia, tan sólo por detrás del mismísimo San Pedro y de Pío IX, y habiendo sido canonizado atendiendo a todos sus méritos años después de su muerte.

Retomando nuestra visita, y bajo un caluroso y soleado día de verano, disfrutaríamos de un café y un par de helados en la cafetería instalada frente a la catedral por 16z en total, para después continuar la visita con la parte occidental de la colina, desde donde se obtienen unas bonitas vistas del río Vístula nuevamente y donde pretendíamos subir a la torre Sandomierska, cuya parte más alta parece ofrecer una bonita vista panorámica de todo el complejo de Wawel. Desafortunadamente, en ese momento se encontraba cerrada, lo que nos llevó a continuar nuestro recorrido hacia los patios interiores del Castillo de Wawel, construído también en el siglo XIV y el cual ha representado el símbolo del poder en Polonia a lo largo de la historia, constituyendo la propia residencia de los reyes polacos durante siglos.

Carruajes recorriendo Cracovia

Carruajes recorriendo Cracovia

Así, daríamos por concluida nuestra visita a la colina de Wawel para continuar nuestro camino rumbo al centro de Cracovia, conocido localmente como Stare Miasto, tomando para ello la calle Grodzka en dirección norte. Poco a poco nos vamos contagiando de la belleza de las calles del centro de la ciudad. Carros de caballos ornamentados hasta el extremo pasean constantemente calle arriba y calle abajo. Pronto nos plantamos ante uno de los edificios más antiguos y curiosos de Cracovia: la Iglesia de San Andrés, la cual data del siglo XI y posee un estilo románico un tanto atípico en Polonia, pues posee cierto carácter de fortaleza defensiva. Junto a ella, nos encontramos con la Iglesia de San Pedro y San Pablo, construida muy posteriormente (siglo XVII) y que cuenta con una fachada de estilo barroco mucho más elaborada, frente a la cual podemos admirar las estatuas de los 12 apóstoles resguardando el templo. En ese momento, había allí instalada una pequeña exposición en contra del aborto que mostraba unas fotografías bastante desagradables y duras de ver, pero que sin duda calan hondo en el público… puedo dar fe de ello.

Proseguiríamos la calle Grodzka hacia el norte hasta el final, donde ésta se abre para dar paso a la estrella del centro histórico de Cracovia: La Plaza del Mercado (Rynek Glowny). Estamos ante la plaza medieval más grande de Europa, la cual ha visto pasar 8 siglos de historia sobre ella. Hoy, un día cualquiera de principios del mes de Abril, el cielo ha decidido eliminar todo rastro de nubosidad para regalarnos un sol y un calor de verano completamente inusual para esta época del año en esta zona, y una preciosa vista del colorido y la belleza de la plaza. Realmente espectacular, nos sentimos francamente afortunados.

Plaza del Mercado

Plaza del Mercado

El centro de la Plaza del Mercado se encuentra presidido por el Sukiennice (Lonja de los Paños), un bonito edificio que mezcla varios estilos y que alberga un interesante mercadillo en su interior, además de algunos museos y restaurantes. Antaño, este edifició fue crucial para el desarrollo del comercio internacional de la antigua capital de Polonia. Junto a él, podemos contemplar la Torre del Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa), la única parte del antiguo ayuntamiento de la ciudad que aún permanece en pie, y la cual alcanza los 70 metros de altura. En la esquina opuesta de la plaza, y superándola con sus 80 metros de altura, la impresionante Basílica de Santa María domina todo el Mercado. El origen de este templo de estilo gótico se remonta al siglo XIV, contando con gran cantidad de modificaciones posteriores. Frente a dicha basílica se dispone una larga fila de carruajes tirados por caballos que es posible contratar para dar cortos paseos por el centro histórico de Cracovia, aunque nosotros no lo hicimos.

Pues bien, con este escenario de fondo… ¡llegó la hora de comer!, y nos encontramos en el país y la ciudad más indicada para ello, pues la gastronomía polaca fue una de las grandes sorpresas positivas que me llevaría de este viaje. Elegimos para dicho menester el restaurante Chlopskie Jadlo de la calle Swietego Jana. Bueno, a decir verdad, lo elegiría Monika, pues aunque en Cracovia tenemos muchísimas opciones, no tantas corresponden con la cocina polaca propiamente dicha, y ella quería demostrarme lo espectacular que puede llegar a ser. Yo no podría estar más de acuerdo, así que me dejé llevar. La elección, perfecta, tanto por la decoración del local como por la comida en sí. La carta ni siquiera estaba traducida al inglés (algo muy raro en Cracovia), señal inequívoca de que nos encontrábamos en un auténtico restaurante polaco. Probamos, acompañados por una pequeña botella de vino, platos tan deliciosos como zurek (tipo de sopa en un recipiente de pan) o schabowy (una especie de escalope con guarnición), ascendiendo la cuenta hasta unos 124z muy bien invertidos.

La Barbacana

La Barbacana

Con el hambre ya saciada, nos dirigiríamos al extremo norte del Stare Miasto para admirar la puerta de entrada correspondiente a dicho punto cardinal, una monumental torre conocida bajo el nombre de Brama Florianska y que forma parte de la muralla que rodea el centro histórico. Al atravesarla nos toparíamos con la Barbacana, una pequeña fortaleza del siglo XV situada al otro lado de la muralla, dotada de una peculiar forma circular y un aspecto bastante interesante. Ya sólo tendríamos tiempo de tomar un par de cafés fríos con objeto de sofocar el calor (16z entre los dos) en el café Costa situado junto a la Brama Florianska para después regresar a nuestro apartamento, previo paso por el monumental Teatro Slowackiego del siglo XIX y recorriendo el Planty (agradable parque largo y estrecho que rodea todo el perímetro del centro histórico de Cracovia) hacia el sur, por su parte oriental. De esta manera daríamos por concluida nuestra visita a esta maravillosa ciudad, potenciada por un no menos maravilloso día veraniego que dejaría una bellísima estampa en nuestra memoria para la posteridad…

Y como siempre trato de contrastar lugares diferentes dentro de los países a los que viajo, al día siguiente cambiaríamos completamente de tercio para realizar una de las visitas más duras que jamás haya hecho, y la cual dejaría en mi todo un abanico de sensaciones: el campo de concentración de Auschwitz…

Catedral de Wawel en un día perfecto

Catedral de Wawel en un día perfecto