El final de una aventura

Hace ya casi dos meses que no actualizaba el blog, y por fin ha llegado la hora de hacerlo. El motivo es sencillo pero más que suficiente: la aventura está llegando a su fin. Sí, así es…

En este momento me encuentro solo en Christchurch. La historia de cómo he vuelto a una ciudad que en su día casi llegué a odiar es larga y complicada, la principal novedad quizá sea que Elena volvió a España hace un mes por motivos que escapan a la temática de este blog. Si a esto le añadimos el hecho de que he trabajado los 6 meses que, en teoría, me permite la Working Holiday Visa, y la inminente llegada de un frío invierno a Nueva Zelanda, tenemos el conjunto de factores que me han llevado a tomar esta dura decisión, la cual me impedirá conocer la West Coast y la mayor parte de la Isla Norte, tal y como tenía previsto. Algún día me gustaría volver para cumplirlo, aunque también existe la posibilidad de que jamás vuelva a pisar estas tierras. La verdad, no lo sé. Dejo pendiente también, pues, el viaje que tenía planificado por el sudeste asiático para un poco más adelante. Espero retomar pronto la vena viajera y poder hablaros de mis aventuras nuevamente.

¡Mi fiel compañero durante 3 meses!

¡Mi fiel compañero durante 3 meses!

Volviendo al punto donde dejé el blog con anterioridad, han sido dos meses cargados de todo tipo de emociones, he concluido satisfactoriamente los tres meses de contrato que tenía como conductor de camión de reparto realizando diariamente el recorrido Alexandra – Wanaka, sin duda toda una experiencia, incluyendo momentos muy duros y otros muy gratificantes. He vivido la sociedad neozelandesa desde dentro, tratando día tras día con compañeros y clientes, tratando de mejorar mi nivel de inglés y sin poder terminar de acostumbrarme al dificilísimo acento kiwi.

Estuvimos alojados un mes en el Commercial Backpackers de Roxburgh, regentado por John, una especie de segundo padre para todos los que convivíamos allí. Gran persona. El edificio corresponde con un antiguo hotel de estilo casi colonial reconvertido en backpacker, muy espacioso, con un salón muy agradable provisto de wifi gratuito para clientes y cuya única pega quizá podría ser la “superpoblada” cocina que impide cumplir con los horarios planificados para las comidas. A pesar de ello es, con toda seguridad, uno de los mejores alojamientos por los que hemos pasado en Nueva Zelanda, 100% recomendable. Hemos conocido gente muy agradable de Malasia, Japón, Irlanda, Chile, Polonia, China, Francia, Alemania, Vietnam… un saludo desde aquí a todos ellos, ¡son muchos para nombrarlos uno por uno! ¡y que me perdonen si me olvido de alguna nacionalidad!

Marj's Place

Marj’s Place

El último mes me trasladé a Marj’s Place, conocido backpacker de Alexandra cuyos dueños son también muy agradables y se esfuerzan por hacer sentir bien al cliente, además de ayudarles a buscar trabajo y organizar alguna que otra barbacoa. Aquí también conocí compañeros muy agradables que me ayudaron a sentirme menos solo, fueron para mí lo más parecido a una familia durante las 3 semanas que me alojé allí. Guardaré con mucho cariño la postal que me regalaron dedicada y firmada en mi última noche con ellos. Un saludo desde aquí para todos, muy en especial a Becky, Marnie, Clement, Palta y Anna…y si me leéis… it was really nice to share my time with you guys, hopefully see you again in Europe!. El único pero es que mi habitación estaba fuera de la casa principal y, para ir al baño y cocina hay que acudir a la misma, lo cual resulta poco confortable en las frías noches otoñales de Central Otago.

En esta última semana en Christchurch me he alojado en el Main Kiwi House, situado en Gloucester Street, y del que depende el Kiwi House de England Street en el que estuvimos alojados varios meses antes. No es el mejor albergue de Nueva Zelanda pero es correcto y su cocina muy espaciosa, a pesar de que sus pasillos y habitaciones recuerdan en cierto modo a la prisión de Alcatraz…eso sin mencionar la estruendosa e inquietante alarma de incendio que mos mantuvo en vilo durante una de las noches que me alojé allí. Al ser grande y tener muchas habitaciones (a mi me dieron una individual), el trato con los compañeros es quizá más frío y menos familiar.

De reparto con mi hermano

De reparto con mi hermano

Finalmente, conseguí vender la van a duras penas por un precio bastante más bajo del que pretendía, pero supongo que no puedo pedir más en temporada baja y teniendo sólo una semana para culminar la venta.

Sin duda, uno de los momentos más emotivos en esta última etapa del viaje fue la visita de mi hermano Rodrigo, viajero incansable cuyas aventuras podéis seguir en su blog Los Viajes de Hermes http://losviajesdehermes.wordpress.com/ y que aprovechó mi estancia aquí para conocer Nueva Zelanda y volver a reencontrarnos. Es difícil expresar lo que se siente al volver a ver a un hermano después de 6 meses tan lejos de casa y sin tener trato personal con ningún familiar, ninguna de esas personas con las que me crié y que hicieron de mí lo que soy ahora. Fueron 5 días que recuerdo con un cariño especial, hicimos varias excursiones que contaré a continuación e incluso se atrevió a ayudarme un par de días en el camión con el reparto. Desde aquí te doy las gracias, hermano. Tu visita me ayudó mucho.

Nunca me cansaría de Milford...

Nunca me cansaría de Milford…

La primera de las excursiones que hicimos fue nuevamente Milford Sound, donde nos acompañaron Natalie y Jimmy, dos compañeros del Commercial Backpackers. No me importaba volver a ver esa maravilla para acompañarles y que mi hermano también pudiese disfrutarlo. El día fue muy soleado y el fiordo, aunque muy vistoso, pierde parte de su magia ya que, cuando no ha llovido recientemente, desaparecen los cientos de cascadas que lo adornan. Si queréis saber más sobre Milford Sound, os recomiendo mi anterior actualización:

https://destinokiwi.wordpress.com/nueva-zelanda-2013/dunedin-y-milford-sound/

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

El día siguiente decidimos visitar la costa de Oamaru, situada a poco más de dos horas conduciendo desde Roxburgh, tomando la carretera 8 hasta Alexandra para después continuar por la 85, la cual cruza Central Otago y llega a Palmerston, donde tomamos la 1 en dirección norte. Teníamos interés en la colonia de focas de Shag Point, donde se pueden contemplar cientos de ellas, y las Moeraki Boulders, extrañas formaciones rocosas sagradas para la cultura maorí y que necesitaron varios millones de años para formarse, aunque su origen aún no se conoce a ciencia cierta. Ahora resultan un bonito adorno que le da un toque especial a la playa de Koekohe. Estuvimos horas disfrutando saltando entre ellas e ideando la foto “más difícil todavía”.

Lago Wakatipu, camino de Glenorchy

Lago Wakatipu, camino de Glenorchy

Aproveché mi penúltimo fin de semana en Alexandra para acercarme hasta Queenstown a fin de visitar a mi viejo amigo Raúl, uno de los chicos chilenos que conocimos en Golden Bay al principio de nuestra aventura neozelandesa. Tomamos un par de cervezas por la ciudad y me quedé a dormir en la misma haciendo uso de la cama de la van. El día siguiente visité la población de Glenorchy, situada a unos 45 minutos de Queenstown siguiendo las indicaciones desde el centro de la localidad. La carretera ofrece unas preciosas panorámicas del lago Wakatipu, el día fue soleado y el color azul intenso del agua le confería un idílico aspecto al paisaje montañoso de cumbres nevadas de la zona. Mi hermano Rodrigo había estado antes y me lo habia recomendado, así que…¡había que ir a verlo! La visita no defraudó, un magnífico escenario para mi última excursión en Nueva Zelanda, sin duda.

Es hora de hablar de Wanaka, ese pueblo que tan buenos y malos momentos me ha dado en compañía de mi camión. He gastado muchísimas horas durante los últimos 3 meses en esta localidad y, la verdad, nunca me cansaría de contemplar la belleza del lago homónimo, adornado con los Alpes Neozelandeses y unos árboles de una altura impresionante. Existe un track, cuya salida esta poco antes de llegar al pueblo, que conduce hasta lo alto del monte Iron, desde donde se pueden contemplar vistas panorámicas de los lagos Wanaka y Hawea. Yo no lo pude hacer ya que, aunque he estado muchas veces allí, ha sido siempre trabajando y sin tiempo de hacer turismo. En la parte del pueblo más cercana al lago hay multitud de restaurantes y bares y se respira un ambiente bastante internacional, dado que Wanaka está dentro de todos los recorridos turísticos por la zona. Seguro que un paseo por la orilla del lago resulta muy agradable, ¡al final me quedé con las ganas de hacerlo!.

Bonito momento fraternal en Hawea

Bonito momento fraternal en Hawea

Tras realizar el reparto en Wanaka, la mayor parte de los días tenía que acercarme también al lago Hawea, situado a unos 10 km continuando por la carretera 6 en dirección a la West Coast, ya que había allí varios clientes a los que había que realizar diversas entregas. A menudo aprovechaba para, una vez terminado todo el reparto, parar a comer a las orillas del lago. Si el de Wanaka ya es bonito, en mi opinión, el lago Hawea se lleva la palma. Tiene algo especial, mucho menos explotado y más tranquilo que su hermano mayor, sin duda es uno de los lugares que más recordaré de Nueva Zelanda. Supongo que parar a comer allí durante 3 meses casi todos los días ha creado en mí una conexión especial con ese maravilloso entorno.

Mi última tarde en el lago Hawea

Mi última tarde en el lago Hawea

Mi penúltimo día de trabajo fue especialmente duro debido al volumen de los pedidos provocado por el Anzac Day, día de fiesta nacional en Australia y Nueva Zelanda que se celebra el 25 de abril en honor a las tropas de ambos países que combatieron en la Segunda Guerra Mundial. Terminé el reparto coincidiendo con el atardecer, ya que los días empezaban a hacerse más cortos debido a la inminente llegada del invierno al Hemisferio Sur. Ha sido la única vez que he presenciado ese momento en el lago Hawea, y también la última vez que estuve allí, pero jamás lo olvidaré. Solos el lago, yo y los Alpes, éstos últimos iluminados en sus laderas con los últimos y rojizos rayos de sol del día. La nostalgia que a menudo invoca en mí la luz del atardecer me hizo sentir que Nueva Zelanda se estaba despidiendo de mi en aquel momento. Precioso. Inolvidable…

En sólo unas horas comenzaré a surcar los cielos de medio mundo durante dos días para finalmente aterrizar en Madrid, volveré a sentir esa emoción de viajar en cada aeropuerto. Volaré con la compañía Virgin desde Christchurch hasta Brisbane (Australia), desde donde continuaré hasta Bali (Indonesia). Una vez allí, tendré que recoger y volver a facturar mi maleta para enlazar con un vuelo de Qatar Airways que me llevará hasta Madrid, no sin antes pasar por Singapur y Doha (Qatar). De esta manera, el precio total del trayecto asciende a casi 900€, precio nada desdeñable si tenemos en cuenta que reservé con dos semanas de antelación y que el vuelo más barato con una única compañía desde Christchurch hasta Madrid costaba más de 1300€ con 3 escalas. Si a alguien le interesan este tipo de combinaciones, os dejo las páginas web que he utilizado para buscar y reservar:

http://www.kayak.es/

http://www.tripsta.es/

http://www.qatarairways.com/global/en/homepage.page

http://www.virginaustralia.com/au/en/

Así pues, con una mezcla de alegría por volver a ver a los míos, y pena por perder de vista las maravillas con las que la naturaleza decidió obsequiar a estas tierras en su día, una aventura que comenzó un 30 de abril de 2013, con aquella inolvidable noche en la que logré obtener mi Working Holiday Visa, llegará muy pronto a su fin. Echaré de menos las preciosas montañas de este país, sus lagos de ensueño, sus enormes y solitarias playas, sus paradisíacas cascadas, sus exhuberantes bosques de aspecto prehistórico, su flora y fauna únicas en el mundo… cambiar totalmente de estilo de vida casi cada mes, buscarse y rebuscarse la vida…

He preparado un pequeño video de 2 minutos de duración a modo de despedida, recopilando algunas de las más bellas estampas que he tenido la suerte de contemplar en este país. Espero que os guste, Nueva Zelanda a través de mis ojos. Os dejo el enlace al final de la página.

Hasta pronto, amigos. Ha sido un placer contaros mi experiencia

¡Hasta pronto, amigos! Ha sido un placer contaros mi experiencia

Éste es el fin de mi viaje, pero esta experiencia perdurará para siempre en mi memoria y en mi persona. Si, digo en mi persona, porque el Josué que volverá a España dentro de muy poco no es el mismo que salió hace 8 meses del aeropuerto de Barajas. 8 meses en los que he tenido momentos muy buenos y también, por qué no decirlo, muy malos. He visto maravillas, he conocido buenas personas de muy diferentes lugares y culturas, y todos, absolutamente todos ellos, me han aportado algo nuevo y provechoso, intercambiar costumbres, conocimientos, asumir que nuestras diferencias realmente sólo son superficiales, y que tenemos mucho que aprender unos de otros. Todas las vivencias acontecidas me han ayudado a crecer como persona, a madurar, a abrir más la mente, a conocerme a mí mismo, a darme cuenta de que los únicos límites que tenemos en la vida están en nuestra mente, y podemos ponerlos tan alto como queramos y deseemos.

Dicho esto como reflexión última sobre la que hasta la fecha ha sido, sin duda, la aventura de mi vida, llega la hora de volver a ver a mi gente, mi familia, mis amigos, mi tierra… también tengo ganas de todo eso. Me voy de aquí, sí, pero habiendo cumplido un sueño, un sueño llamado Nueva Zelanda.

https://vimeo.com/93429078

Es hora de volver a casa.

5 respuestas a El final de una aventura

  1. Pingback: Es hora de la siempre triste despedida…adiós Nueva Zelanda | Destino Kiwi

  2. Ciudad Gomez Jose dijo:

    Hermosa despedida en palabras, en emociones y en imágenes.
    Dices que has cumplido un sueño… Un famoso escritor (Mark Twain) escribió una frase sobre eso que yo hago mía ahora para dedicártela , creo que se ajusta mucho a lo que tú has escrito, a lo que tú has vivido . Es esta:
    ” Dentro de unos años estarás más decepcionado por los sueños que no cumpliste que por los que si te atreviste a hacer realidad. Así que suelta las amarras, navega lejos de puerto seguro. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora, sueña, descubre…” .
    A fe que lo has cumplido, campeón.

  3. Berta Vsl dijo:

    Nos alegramos que has cumplido tu sueño! Una gran experiencia y unas palabras muy bonitas 🙂

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