Dunedin y Milford Sound, la joya de Fiordland

Lo prometido es deuda, y en nuestra última actualización dejamos pendiente contaros nuestra visita a Milford Sound. Pues bien, allá vamos… ¡pero antes, os contaremos nuestra rápida escapada a Dunedin, la ciudad más antigua de Nueva Zelanda!

First Church of Otago

First Church of Otago

Para llegar, recorrimos la carretera 8 desde Roxburgh hacia el sur, para después tomar la 1 hasta la capital de Otago. Aparcamos en Stuart Street, subiendo una pequeña cuesta desde el Octágono, que consta de un par de cortas calles de forma octogonal que circunvalan el centro de la ciudad. En esta zona, visitamos la catedral anglicana de Saint Paul, construida en 1863, bonita y en muy buen estado, el monumental Dunedin Town Hall y la pequeña plaza que es el Octágono en si, coronada por una estatua del poeta escocés Robert Burns.

Más tarde nos acercamos a la First Church of Otago, iglesia presbiteriana situada a las afueras del Octágono, en Moray Place, de una impresionante arquitectura y en la que destacan sus 57 metros de altura sobre su relativamente estrecha base. El actual edificio fué inaugurado en 1873, el interior está muy cuidado y las vidrieras que posee le otorgan un colorido y luminosidad muy interesantes. Bajando por Stuart Street llegamos a la estación de tren de Dunedin, que data de 1906 y presume de ser el edificio más fotografiado de Nueva Zelanda. No en vano dispone de esa arquitectura y colorido tan llamativos, acompañados de un verde y cuidado jardín. Desde aquí se pueden iniciar varios recorridos históricos en tren por la zona, pero nosotros no lo hicimos por falta de tiempo (y dinero…)

Cadbury World

Cadbury World

Fue entonces cuando la lluvia hizo su aparición, echando a perder nuestros planes de visitar los jardines botánico y chino. Optamos, pues, por darnos un pequeño “lujo” y tomarnos un chocolate y un capucchino (8,50 NZD por las dos consumiciones) en la cafetería de la turística fábrica de Cadbury, importante marca chocolatera de Nueva Zelanda. Aquí uno se siente un poco como Charlie en la fábrica de chocolate Wonka, entre tanto adorno chocolateado y dorado, ¡momento de regresión a la infancia!

Acto seguido, nos adentramos en la Península de Otago, pero la fuerte lluvia continúa persistiendo y no nos permite visitar prácticamente nada. Nos acercamos al castillo de Larnach, pero para nuestra sorpresa la entrada cuesta 28 NZD y, dado que no vamos a poder disfrutar de los jardines y apenas del castillo, decidimos volver a Roxburgh… no sin antes una visita al Pak’n Save de Dunedin para aprovisionarnos, supermercado más barato de Nueva Zelanda y que recomendamos encarecidamente a todo el mundo. El único pero es que sólo se encuentra en las ciudades más grandes del país…

Panorámica de Milford Sound

Panorámica de Milford Sound

Ahora sí, ¡es el turno de Milford Sound! Una visita que no dejará indiferente a nadie. Si queremos hacer un crucero por este maravilloso fiordo en verano (la única forma de poder visitarlo hasta su desembocadura en el mar de Tasmania), es muy recomendable reservarlo con antelación, ya que en temporada alta la demanda es muy alta y corremos el riesgo de quedarnos sin plaza. En nuestro caso, reservamos con Jucy Cruize a través del iSite de Alexandra, aunque también se puede hacer a través de su página web https://www.jucycruize.co.nz/. El precio es de 45 NZD e incluye un crucero de 1:45 horas aproximadamente, además de “barra libre” de café y té, el cual sienta de maravilla teniendo el cuenta el frío y la lluvia que suelen azotar Fiordland casi en cualquier época del año. Una vez en el embarcadero, descubrimos otra compañía llamada Go Orange que ofrece cruceros de menor tamaño de unas 2 horas de duración por 49 NZD, incluyendo desayuno, café y té. Una opción sin duda interesante: http://www.goorange.co.nz/. También existen opciones mucho más caras y que incluyen añadidos a la excursión tales como kayaks, hacer noche en el fiordo, etc. con compañías como Real Journeys (http://www.realjourneys.co.nz/en/destinations/milford-sound/) o Southern Discoveries (http://www.southerndiscoveries.co.nz/)

A bordo del crucero

A bordo del crucero

En nuestra opinión, es absolutamente imprescindible hacer al menos el crucero más barato por Milford Sound, sería un grave error venir a Nueva Zelanda y quedarse sin ver esta barbaridad natural.

Dicen que la forma más rápida para llegar de un punto a otro es una línea recta, pues bien… ¡eso no se cumple para llegar por carretera a Milford Sound! la única manera es dar una vuelta de dimensiones bíblicas que alarga el viaje a unas 4 horas desde Alexandra.

Pues bien, un viernes de Febrero después de un largo y durísimo día de trabajo en el que terminé varias horas después de lo previsto (alrededor de las 19:00h, habiendo empezado a las 6:00h…), y dado que teníamos reserva para coger el crucero de Jucy a las 9:15 h, nos tocó partir inmediatamente y sin descanso para realizar un recorrido nocturno siguiendo el mismo itinerario que ya indicamos para llegar a Queenstown para, poco antes de llegar a la ciudad, desviarnos hacia Te Anau continuando por la carretera 6. En este tramo decidimos abrir el techo solar de nuestra van para viajar contemplando un cielo extremadamente estrellado que permitía ver el rastro de la Vía Láctea, dada la absoluta ausencia de luz y la escasez de nubosidad. Uno de los cielos nocturnos más bonitos que he tenido oportunidad de admirar.

Alrededor de la 1 de la madrugada, tras desviarnos por las carreteras 97 y 94, llegamos a Te Anau, localidad que vive del intenso turismo que atrae Milford Sound, ya que es el único punto de acceso al fiordo y, por lo tanto, lugar obligado de paso para llegar hasta él. El pueblo dispone de un punto de información del Fiordland National Park y multitud de restaurantes y empresas de ocio y deporte de aventura, por supuesto todo cerrado en aquel momento.

Valle de Hollyford

Valle de Hollyford

Decidimos dormir aquí poco más de 4 horas para continuar nuestro camino antes de la primera luz del alba recorriendo la carretera 94 desde Te Anau hasta Milford. A medida que la carretera se va adentrando más y más en Fiordland, el paisaje se va volviendo cada vez más impresionante, adquiriendo una belleza difícilmente descriptible. Valles imposibles de origen glaciar formados entre escarpadas montañas de paredes casi verticales cuyas innumerables cascadas van evacuando constantemente las altas concentraciones de agua que se acumulan en sus cumbres, ya que aquí prácticamente siempre está lloviendo. Nosotros sufrimos también una ténue lluvia durante casi todo el día, pero no resultaba muy molesta, más teniendo en cuenta que ésa es la razón por la que estas tierras tienen un aspecto tan increíble.

Poco después de las 8:00 h llegamos al aparcamiento de Milford Sound (Piopiotahi en maorí), situado al lado de la cafetería y desde el cual hay que andar unos 15 minutos por un agradable paseo que conduce, bordeando la orilla del final del fiordo, hasta el embarcadero desde el que salen todos los cruceros. Hacia el otro lado se puede hacer un pequeño track, que ofrece unas bonitas vistas del final del fiordo. La niebla hizo acto de presencia y, aunque la vista de Milford Sound resultaba impresionante, no llegamos a vislumbrar el famoso pico Mitre que le da ese característico aspecto que podemos apreciar en todas las fotografías del lugar.

Cascadas en Milford

Cascadas en Milford

Confirmamos nuestra reserva en el mostrador de Jucy Cruises y embarcamos alrededor de las 9:00h, para zarpar a las 9:15h. Al ser el primer crucero de la mañana, hay poca gente y ningún tipo de agobio. Nada más salir del pequeño puerto podemos admirar a mano derecha las bonitas cascadas Bowen, y el recorrido se va volviendo cada vez más y más espectacular. Cientos de finas cascadas caen directamente al mar por paredes prácticamente verticales en las que ha crecido vegetación de manera incomprensible, y que tiñe las mismas de diferentes tonalidades verdosas. El conjunto es absolutamente mágico, cuesta entender que lo que estamos viendo es real. El frío y el fuerte viento no impide que queramos estar en la parte alta de la cubierta del barco disfrutando del espectáculo. Pocas veces tendremos ocasión de admirar tanta belleza junta en nuestras vidas, de disfrutar de lo que la naturaleza es capaz de hacer de una forma tan exagerada. Indescriptible…

Durante la navegación divisamos una familia de focas apostadas en un saliente de roca, acostumbradas a vivir en el edén. El barco recorre el fiordo entero, para dar la vuelta en la apertura de éste al mar de Tasmania, y volver pasando casi por debajo de la cascada más grande e imponente del fiordo: Stirling Falls. Así pues, tras casi 2 horas navegando, concluye el que con toda seguridad ha sido el viaje en barco más increíble que he disfrutado en toda mi vida.

Hambriento kea atacando nuestra van

Hambriento kea atacando nuestro vehículo

Volviendo a Te Anau por la carretera digna de cuentos que recorre parte de Fiordland, ya con más tiempo y tranquilidad, realizamos varias paradas para ver el río Tutoko, The Chasm (bonita formación hidrológica masificada de manera exagerada por autobuses de turistas que van o vienen de Milford Sound, donde un kea trató de devorar la puerta de nuestra van), admirar el impresionante valle de Hollyford desde su punto más alto y Mirror Lakes, un lago en el que teóricamente se ven

Recorrido por Dunedin (click para ampliar)

Recorrido por Dunedin (click para ampliar)

reflejadas las montañas cercanas como si de un espejo se tratase, pero que no destaca especialmente en las maravillas que ofrece Fiordland. Algún día nos gustaría completar andando el Milford Track, ya que tenemos muy buenas referencias sobre él, pero necesitaríamos juntar unos 5 días para recorrer sus 53 km, sumado a los desplazamientos en coche desde Central Otago.

Recorrido por Fiordland (click para ampliar)

Recorrido por Fiordland (click para ampliar)

Así pues, llegamos a Te Anau con intención de dormir otro rato en la van y despertar nuevamente en el mundo real, casi dudando todavía de si todo lo que hemos visto existe de verdad o se trataba de un sueño fruto del cansancio y el hecho de no haber dormido prácticamente nada la noche anterior. Porque éso es Milford Sound: un sueño.

Stirling Falls

Stirling Falls

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7 respuestas a Dunedin y Milford Sound, la joya de Fiordland

  1. Pingback: Excursiones a Dunedin y el mágico Milford Sound | Destino Kiwi

  2. Ciudad Gomez Jose dijo:

    Sin duda…. ¡¡ES IMPRESIONANTE!!, aquí la naturaleza se recreó
    para ofrecer un espectáculo sin límite. Las fotos ,junto a tu narración , dan ganas de irse inmediatamente a contemplarlo.

  3. Rosa Maria Calleja dijo:

    Como siempre despues de leer vuestras aventuras, ALUCINANTEEEEE!!!!!! Muuuuuuuchos besooooos!!!!!!!

  4. Jorge dijo:

    Se me olvidó recomendarles el japonés que está en la calle que sube de la estación hacia el Octágono. Allí nos comimos una caja de Bento espectacular. ¿FUeron a ver los albatros? Son realmente impresionantes. Impone la envergadura que tienen.

    Saludos

    • destinokiwi dijo:

      Si, nos acercamos otro día con mejor tiempo a Dunedin y llegamos hasta el final de la península de Otago para verlos, aunque cobraban para entrar al recinto y no lo hicimos. Probablemente viésemos alguno volando, o también puede que fueran gaviotas un poco grandes jaja, la verdad es que no estamos seguros.
      Un saludo!

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