Christchurch, península de Banks y Arthur’s Pass

Han pasado 4 meses desde que abandonamos España y nuestra vida anterior en busca de una nueva aventura y abrirnos puertas para el futuro. Tras numerosas actualizaciones en el blog, por fin nos hemos puesto al día, a partir de ahora no podremos adelantaros acontecimientos futuros, sino simplemente iros contando el día a día en Aotearoa (Nueva Zelanda en lengua maorí). Hoy es día de Año Nuevo y estamos en nuestra casa de Christchurch esperando a que terminen de hacerse las lentejas que hemos decidido preparar para hoy a modo de comida especial. Qué bien está empezando a oler…

Lewis Pass

Lewis Pass

Sin duda, han sido unas Navidades completamente atípicas, las primeras que pasamos lejos (muy pero que muy lejos…) del calor del hogar y la familia, a pesar del frío invierno que azota nuestra tierra por estas fechas. El tiempo en Christchurch, aún siendo temporada estival, no ha sido mucho más favorable, y ha estado reinado por el frío y la lluvia en estos días. Sinceramente, aún no creo que estemos en Navidades, el cambio es tan grande que no soy capaz de relacionar esto con lo que para mí habían sido siempre estas fechas. No deja de ser una nueva experiencia y como tal hay que tomarla, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. No podemos negar que en estos días probablemente ha sido cuando más hemos echado de menos a nuestra gente.

Ya llevamos en Christchurch un mes y medio, tras atravesar los Alpes Neozelandeses y el impresionante Lewis Pass desde Nelson, y creo poder afirmar que las dos primeras semanas que pasamos aquí han sido, hasta la hora, las más duras de todo el viaje. Llegamos a la capital de Canterbury con ilusiones que se han visto truncadas por una ciudad fría y difícil, donde probablemente nos hayamos encontrado con la cara más dura de Nueva Zelanda y de sus habitantes.

Cathedral Square, Christchurch

Cathedral Square, Christchurch

Tras dejar el viñedo de Nelson y trasladarnos a Christchurch debido al nuevo trabajo que me prometieron como conductor de camión, tuve que observar de manera impotente cómo se iba alargando la fecha de inicio del mismo hasta que éste se desvaneció sin dejar rastro.

Así pues, nos pusimos en marcha recorriendo todas las Empresas de Trabajo Temporal (en adelante, ETT) de la ciudad, en las cuales es necesario rellenar un papeleo interminable e insoportable, absurdo a mi parecer para una persona que aún no ha sido contratada y probablemente no lo sea nunca en dicha ETT. Mi recomendación es tener una precaución extrema con estas empresas, al menos en esta ciudad, ya que a menudo prometen cosas inciertas, a nosotros nos ha ocurrido en varias ocasiones. Si bien es la forma más “fácil” de encontrar un trabajo, también es la más insegura, es mucho más recomendable acudir directamente a las empresas finales y buscar a través de http://www.trademe.co.nz/

Jardín Botánico de Christchurch

Jardín Botánico de Christchurch

Las dos siguientes semanas tuvimos que soportar algunas decepciones más, lo cual nos llevó a pensar que probablemente estábamos en la ciudad equivocada. Aquí hemos podido confirmar nuestras sospechas sobre los kiwis (no todos, por suerte): siempre intentarán amigablemente sonsacar información sobre el propósito de la estancia del extranjero en Nueva Zelanda. Ellos aceptan con los brazos abiertos al turista, pero bajo ningún concepto aprueban la intención del que viene pensando más allá, con la idea de encontrar un sponsor para quedarse trabajando en el país por más tiempo que el que conceden con la Working Holiday Visa. ¿Racismo? Probablemente un poco, aunque realmente no va más allá de ser una forma de pensar, aquí no hay agresiones a inmigrantes ni cosas por el estilo. Es un país muy seguro, sin embargo, ese tipo de cosas no ayudan a la integración, y realmente creo que es un país que necesita mano de obra extranjera, ya que su población es escasa y hay muchos puestos de trabajo que necesitan ser cubiertos por el gran número de inmigrantes del que dispone el país.

Afortunadamente, tras esas dos primeras semanas de “tormenta”, las cosas empezaron a ir algo mejor y en este momento los dos estamos trabajando en una empresa de alquiler de coches en la que podemos decir que estamos muy bien y tenemos unos jefes muy agradables. Supongo que dentro de lo que cabe hemos tenido mucha suerte en eso y no nos podemos quejar. Si algo bueno tiene esta ciudad, es el que el trabajo abunda, especialmente en todo lo relacionado con la reconstrucción de la misma después del terremoto acontecido en 2011 que asoló principalmente el centro urbano causando más de 180 víctimas mortales, y del que la ciudad no se ha recuperado ni material ni anímicamente.

Con los chicos del Kiwi House

Con los chicos del Kiwi House

Las primeras tres semanas de estancia en Christchurch nos alojamos en un albergue situado en England Street que depende de otro situado en Gloucester Street llamado Kiwi House. Esta casa está regentada por Roger y Noriko, dos personas extremadamente agradables y cuyo trato con el cliente es, como mínimo, excelente. En Navidad y Nochevieja volvimos para visitarles y recibimos una cálida bienvenida. Aquí hemos conocido gente muy agradable, una de las cosas más bonitas que tiene viajar y seguramente de lo mejor que nos ha pasado en esta ciudad. Desde aquí mandamos un saludo a todos los chicos del Kiwi House, en especial a Pranav, Gabriela, Jorge y Naoki.

Tras nuestra estancia allí, nos trasladamos a una casa compartida situada en el barrio de Avonhead donde vive una pequeña familia de origen chino y donde nos alojamos actualmente. Aquí hemos estado bastante tranquilos, ¡aunque la cocina no funcionaba y teníamos que cocinar siempre en la “barbacoa” (por llamarlo de alguna forma) del jardín! Un punto a favor de la casa es que tenemos acceso a internet, cosa que en el Kiwi House no ocurría. Para poder conectarnos, debíamos acercarnos hasta la biblioteca más cercana, en todas ellas el acceso a internet es ilimitado y gratuito.

Artefactos maoríes expuestos en el Canterbury Museum

Artefactos maoríes expuestos en el Canterbury Museum

La ciudad de Christchurch en sí no tiene demasiado que ver, destacando especialmente la céntrica zona de Hagley Park, un enorme parque muy verde dentro del cual se encuentra un precioso jardín botánico digno de recorrer y admirar. Junto al acceso al jardín botánico por Rolleston Avenue se encuentra el museo de Canterbury, cuya entrada es gratuita (si bien se aceptan donaciones, 5NZD “recomendados” por persona, depende de cada uno…). El museo es muy interesante, podemos contemplar resquicios maoríes y coloniales, restos del moa (ave gigante endémica de Nueva Zelanda y extinta hace varios siglos por la caza abusiva por parte de los propios maoríes) y una zona dedicada a la exploración antártica, entre otras temáticas.

La visita a Cathedral Square resulta impactante. Se pueden contemplar los restos de la antigua catedral, tal como quedó después del terremoto. La vista se torna escalofriante, la torre de la que disponía el templo ya no existe y parte del frontal del mismo se encuentra derruido, pudiendo vislumbrar parcialmente su interior.

En el cruce entre Cashel Street y Madras Street se emplazan 185 sillas vacías de diferentes estilos pintadas en blanco instaladas en recuerdo de las víctimas del terremoto de 2011, otra visita que resulta un tanto sobrecogedora.

Kitesurf en New Brighton

Kitesurf en New Brighton

Christchurch dispone de una playa kilométrica que se puede visitar en diferentes puntos, destacando los barrios de New Brighton y Sumner. El viento siempre sopla con bastante fuerza en esta zona y es un lugar idóneo para la práctica del kitesurf.

Al sur de la ciudad se encuentra una pequeña cadena de colinas denominada Port Hills, desde las cuales se aprecian unas magníficas vistas de Christchurch y la llanura de Canterbury, con los Alpes Neozelandeses reinando el horizonte. Hacia el otro lado, podemos apreciar una vista no menos impresionante de la zona de Lyttelton y el inicio de la península de Banks. Visita imperdible en los alrededores de Christchurch. Dentro de la zona de Port Hills se encuentra el Victoria Park, donde podemos visitar un memorial en honor a los soldados neozelandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial.

Playa de Birdlings Flat

Playa de Birdlings Flat

Al sur de Christchurch, tomando la carretera 75, nos adentramos en la península de Banks. Nuestra primera parada en el recorrido fue Birdlings Flat, una curiosa y gigantesca playa formada por pequeños cantos rodados y que ofrece unas espectaculares vistas de la inmensidad del Océano Pacífico, un lugar muy agradable para pasear. Continuando por la carretera 75, llegamos hasta Little River, donde podemos visitar la antigua estación de tren del mismo nombre que data de 1886 y actualmente se encuentra en desuso.

Siguiendo nuestro recorrido, tomamos unos kilómetros más adelante la Summit Road a mano izquierda, marcada en las señales como ruta turística. Las vistas de la población de Akaroa, Pigeon Bay y, en general, de toda la península de Banks, que se pueden disfrutar desde esta carretera son únicas. Desde la Summit Road, bajamos hasta Little Akaloa Bay y Okains Bay, siendo sin duda esta última la más espectacular, dominada en el momento en el que llegamos por una niebla que otorgaba un fantasmagórico aspecto a la bahía. La playa, como muchas en Nueva Zelanda, de impresionantes dimensiones.

Faro de Akaroa

Faro de Akaroa

Prosiguiendo nuestro recorrido por la Summit Road, llegamos a la población de Akaroa, colonia francesa en su día y una de las más antiguas de toda Nueva Zelanda. El pueblo es muy bonito y agradable, dispone de varios muelles y un faro que harán las delicias de los amantes de la fotografía, ¡como es mi caso! En esta zona se pueden contratar diferentes excursiones en barco para ir a nadar con delfines en mar abierto, suena bien aunque nosotros no lo hicimos debido a los elevados precios de las mismas.

Otra de las excursiones que hicimos desde Christchurch y, para mí, la más espectacular, fue nuestra visita al Parque Nacional de Arthur’s Pass. Para ello, tomamos la carretera 73 rumbo a la costa oeste, atravesando la inmensa llanura de Canterbury para adentrarnos de lleno en los Alpes Neozelandeses. Nuestra primera parada en el recorrido fue improvisada, debido a la belleza del paraje que pudimos divisar desde la carretera: Castle Hill, impresionantes formaciones rocosas rodeadas por un extenso manto verde que conforman un conjunto casi mágico…no en vano aquí se rodaron varias escenas de la película Las Crónicas de Narnia.

Castle Hill

Castle Hill

Acto seguido, paramos en la Cave Stream Scenic Reserve con la intención de recorrer la cueva de un kilómetro que atraviesa la reserva. Sin embargo, el elevado nivel del agua que recubre la propia cueva imposibilita este cometido si no se lleva un equipo de neopreno adecuado. Así pues, tuvimos que quedarnos con la imagen de la entrada de la cueva, de una forma tubular extrañamente perfecta, como si hubiese sido excavada por una tuneladora. Cuanto menos, curioso.

Devil's Punchbowl Falls

Devil’s Punchbowl Falls

Prosiguiendo la carretera 73 en dirección a la costa oeste, atravesamos un par de lagos y el caudaloso río Waimakariri para adentrarnos de lleno en el corazón del Parque Nacional de Arthur’s Pass, de una vegetación y una belleza espectaculares. Nos detenemos en el propio pueblo de Arthur’s Pass, visitamos el punto de información del Parque Nacional y, tras contemplar varios keas (ave endémica de Nueva Zelanda verde-marrón parecida a un loro de grandes dimensiones), nos disponemos a realizar el Devil’s Punchbowl Track, un agradable camino que atraviesa un peculiar bosque que no pareciera natural, si no más bien un jardín zen cuidado al detalle. El camino se realiza en aproximadamente una hora ida y vuelta, y nos lleva hasta la impresionante, espectacular, increíble, se me acaban los adjetivos… Devil’s Punchbowl Falls, una cascada de 130 metros de altura bajo la cual uno se siente bastante pequeño aunque en comunión con la naturaleza. Como ya casi es habitual para nosotros en Nueva Zelanda en este tipo de visitas, no hay nadie más en ese momento en la cascada y nos encontramos solos ante las maravillas naturales de este país. Indescriptible, el ruido ensordecedor de la caída del agua y el salpicar de la misma sobre nosotros quedaron grabados en mi memoria para siempre. Con diferencia, lo más bonito que he visto hasta ahora en la región de Canterbury. Imperdible.

Fuegos artificiales de Año Nuevo en Christchurch

Fuegos artificiales de Año Nuevo en Christchurch

Volviendo a las Navidades en Christchurch, las noches de los días 24 y 31 de diciembre acudimos a sendos conciertos en Latimer Square y Hagley Park para intentar vivir un poco más de cerca la Navidad kiwi. Diferente, más tranquila de lo que estamos acostumbrados, bonita a su manera. Todavía no sabemos que nos tendrá deparado este país para el 2014. Aquí concluye nuestro particular 2013, sin duda un año muy importante en nuestras vidas, un cambio radical y el inicio de una gran aventura que ya está dejando huella en nosotros para siempre.

¡Aprovechamos para desear a nuestras familias y seguidores un MUY FELIZ 2014!

Hasta pronto 🙂

Recorrido por Canterbury (click para ampliar)

Recorrido por Canterbury (click para ampliar)

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5 respuestas a Christchurch, península de Banks y Arthur’s Pass

  1. Pingback: Navidad en Canterbury… ¡Feliz 2014 a todos! | Destino Kiwi

  2. Marisol Fernández dijo:

    Vosotros sois fuertes y podéis con todo . Animo , adelante .!!!! FELIZ AÑO 2014

  3. El punto de tener conexión, importante. Que si no, no nos habríamos tomado las uvas juntos!!!!!

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