El Lago Inle: vida sobre las aguas

Avión de Golden Myanmar

Avión de Golden Myanmar

Tomamos tierra. Unos 45 minutos después de haber despegado desde Bagán, estamos en el aeropuerto de Heho. Vuelo corto pero agradable con la compañía Golden Myanmar, en el que se nos ofrecen algunos zumos y caramelos. Atravesamos un rápido control de pasaportes y nos disponemos a abandonar el aeropuerto. En la salida del mismo, varios taxistas nos esperan para ofrecernos transporte a las localidades más cercanas. Nos ponemos de acuerdo con un viajero estadounidense de origen oriental que, al igual que nosotros, pretende llegar hasta Nyaungshwe, desde donde se pueden contratar excursiones al lago Inle. Así, fijamos el precio en 25$ para dicho trayecto con uno de los taxistas presentes.

Tras aproximadamente una hora de camino, nos plantamos en el hotel Manaw Thu Kha, situado en la localidad de Nyaungshwe, donde nuestro compañero de taxi tenía ya reservada su habitación. Presumiendo de una bonita arquitectura, las instalaciones son muy acogedoras, limpias y bien cuidadas, y el alojamiento incluye wifi y desayuno. A pesar de que pensamos que el precio será bastante elevado debido a estas características, aprovechamos la ocasión para preguntar en recepción. La respuesta nos convence inmediatamente, 25$ por noche para una habitación doble, lo mismo que hemos pagado en otras zonas de Myanmar por alojamientos de calidad infinitamente inferior. Nos instalamos en nuestra flamante habitación, descansamos ligeramente y, acto seguido, nos dirijimos al centro del pueblo.

Mercado de Mingalar

Mercado de Mingalar

Visitamos el mercado de Mingalar, donde diferentes tipos de productos artesanales hacen las delicias del visitante, muchos de ellos de origen Shan, etnia que predomina en esta zona de Myanmar y cuyo estilo de vida tendríamos ocasión de conocer más en profundidad muy pronto. No en vano, esta etnia da nombre al estado en el que nos encontramos en esta ocasión. Nos acercamos también a algunas de las muchas agencias que organizan excursiones para visitar el cercano lago Inle y, aunque los precios son prácticamente los mismos en todas ellas (15$ por persona), nos decantamos por contratarla a través de Zodiac para el día siguiente, probablemente debido a la simpatía de la mujer que regenta el negocio, la cual incluso nos ofrece botellas de agua y mandarinas, presente que somos incapaces de rechazar. Contratamos también a través de ella, para el día siguiente a nuestra visita al lago Inle, otra excursión consistente en un trekking de nada menos que 45 km hasta Kalaw con un guía que trabaja para la agencia, el cual se puede realizar en 2 ó 3 días. Nosotros decidimos realizarlo en 2, y el precio ascendió a 50$ por persona.

Cenamos en el restaurante Aurora, muy bueno, con precios muy asequibles, cercano a nuestro hotel, y al cual recurriríamos en prácticamente todas las comidas que haríamos en Nyaungshwe, y donde puedo destacar especialmente una ensalada de aguacate que preparan que nos encantó.

Intenso tráfico fluvial

Intenso tráfico fluvial

Tras la cena, es hora de descansar y reponer fuerzas para levantarnos temprano al día siguiente, ya que nuestro guía nos recogería en el hotel a las 8:00h a fin de iniciar nuestra excursión al lago Inle. Disfrutaríamos previamente del completo desayuno que incluye el hotel Manaw Thu Kha, y prepararíamos una pequeña mochila con los senseres que necesitaríamos durante el día. Nuestro guía aparece a la hora indicada y nos conduce a pie hasta una pequeña ría que se adentra en la población. En este punto se encuentra una lancha provista de un rudimentario motor fueraborda que nos servirá de vehículo durante el día, pero acceder a ella no parece tarea fácil, ya que la ría se encuentra completamente colapsada por un lento ir y venir de embarcaciones similares que los lugareños utilizan para transporte y comercio de productos principalmente alimenticios, y que cada mañana abastecen la localidad.

Pescador Intha

Pescador Intha

Finalmente, logramos salir de la estrecha ría para navegar por el canal que conecta Nyaungshwe con Intha, donde el propio canal se abre para dar paso al espectacular lago Inle, todo ello acompañados por el ruidoso motor de tractor del que están provisto este tipo de embarcaciones. En la entrada del lago nos encontramos con un grupo de pescadores que utilizan las vistosas técnicas tradicionales de pesca en la zona desde sus embarcaciones, en las cuales se sirven de los pies para remar, dejando así sus manos libres para las demás tareas de la pesca. Se acercan a nuestra trayectoria y pareciera que estuviesen posando para que pudiésemos tomar la fotografía perfecta. Nada más lejos de la realidad, el pescador más cercano a nosotros se agarra a nuestra embarcación y solicita algo de dinero a cambio de la foto. Decidimos obsequiarle con 200 Kyats.

Barriada sobre el lago Inle

Barriada sobre el lago Inle

Los simpáticos birmanos, haciendo gala de su envidiable carácter, nos van saludando sonrientemente a medida que se cruzan con nosotros en otras embarcaciones, haciéndonos sentir, una vez más, como en casa. La estampa del lago es muy bonita, plantas flotantes y aves acuáticas que vuelan rozando la superficie del mismo con la punta de sus alas adornan el paisaje que forma la enorme masa de agua. El lago está habitado por los Intha, pueblo que ha desarrollado a lo largo de los años técnicas de cultivo y construcción únicas, pudiendo contemplar barriadas enteras construidas sobre el agua, es realmente asombroso…

La primera parada de la excursión corresponde con los telares de In Paw Khone, situados también sobre las aguas del lago, donde una joven birmana nos realiza un pequeño tour por las instalaciones, explicándonos paso a paso el proceso de elaboración de las finas bufandas que fabrican allí con hilo de flor de loto. El tour, como no podía ser de otra forma, termina en la tienda del telar, donde, tras un largo y duro regateo, conseguimos 3 finas bufandas de algodón por 25$ (ya que el precio de las de flor de loto asciende a más de 80$ cada una…). Mientras nuestro barquero termina de comer, decidimos tomarnos un par de deliciosas limonadas en el bar instalado junto a la tienda, por 1000 Kyats cada una, admirando las bonitas vistas de los arrozales aledáñeos al telar.

Trabajadora de los telares

Trabajadora de los telares

Tras esto, continuamos nuestro camino hasta la siguiente parada programada, en la cual podemos ver el armazón de una de las embarcaciones típicas del lago, y donde nos explican cómo se fabrican. A su lado, bajo una casa en medio del lago, hay varios puestos donde nos intentan vender diferentes artículos. Poco a poco iríamos descubriendo la verdadera finalidad de la excursión, la cual no me agradó excesivamente… conducir a los turistas a diferentes tiendas instaladas en el lago para que éstos dejen allí su dinero. A pesar de eso es interesante, ya que tenemos la opción de navegar el lago Inle, y al menos nos enseñan cómo fabrican los productos que podemos comprar, independientemente de que después decidamos hacerlo o no.

Junto a estos puestos se encuentra la entrada a una pequeña casa en la que nos encontramos varias lugareñas confeccionando una especie de cigarros conocidos como cheroot y creados con una mezcla de tabaco con diferentes ingredientes naturales. Una simpática veinteañera llamada Susu nos explica el proceso y nos ofrece probarlo, además de interesarse por nuestro origen y nuestro viaje por su país. Tras la agradable visita, continuamos nuestra travesía por los canales aledáñeos al lago hasta un lugar que no sabría indicar en el mapa, donde se ubica un restaurante en el que pararíamos a comer, y donde disfrutaríamos de una de las anécdotas más simpáticas y que más recordaré de este viaje.

Surcando los canales del lago

Surcando los canales del lago

Mientras esperamos la comida que hemos ordenado, contemplando las bonitas vistas del canal que tenemos desde nuestra mesa, se nos acercan un par de señoras procedentes de un grupo muy grande de turistas birmanos que también se encontraban en el restaurante, para obsequiarnos con un pequeño plato de cebolla con salsa picante muy típico de Myanmar. Sorprendidos, agradecemos el detalle, y decidimos probarlo. Las señoras vuelven a acercarse, esta vez con unos tacos de pollo, después pescado, y así sucesivamente hasta llenar parte de nuestra mesa de platos. Tratamos de negarnos educadamente, intentamos comunicarles que eso no es necesario, agradeciéndoles el ofrecimiento, pero no nos dejan rechazarlo. Llegados a este punto, teniendo en cuenta el hambre que ya teníamos, y que los platos que ordenamos aún no son servidos, comenzamos a comer ante la atenta mirada de todos los presentes, los cuales ríen y parecen disfrutar mucho con la escena. No paramos de devolverles las sonrisas y agradecerles una y otra vez el detalle, hasta que se despiden muy amigablemente de nosotros y abandonan el lugar en sus respectivas embarcaciones. La sorpresa no es capaz de abandonar nuestras caras y, aún atónitos por lo sucedido, observamos cómo se alejan mostrando todavía una enorme sonrisa en sus caras. Esto es sólo otro motivo más para que podáis comprender por qué volví de Myanmar enamorado de su gente, y por qué nunca me cansaré de repetir que ellos son el mayor tesoro de este país.

Mujeres jirafa

Mujeres jirafa

Ya con el hambre saciada, las camareras nos sirven los platos que habíamos ordenado, los cuales terminamos a duras penas, buscando después a nuestro barquero para continuar con la excursión. La siguiente parada resulta ser un taller donde trabajan la plata, donde venden artículos tan bonitos como caros, y donde tenemos una breve conversación de fútbol con uno de los chicos que trabajan allí, tema relativo a España más conocido a nivel internacional.

Después, continuamos surcando los canales cercanos al lago, los cuales son excavados constantemente por los locales para que tengan una profundidad que permita la navegación de las barcas, hasta una tienda de tallas de madera y otros artículos en la que se encuentran dos mujeres jirafa. Tenemos ocasión de tener en nuestras manos el material con el que se confeccionan los anillos que les ponen en el cuello para que éste crezca estrechándose considerablemente. Pesan. Pesan mucho. Es aquí cuando la mente entra en un conflicto cultura – ética que a veces es difícil de resolver. Mientras el extranjero puede considerarlo como algo inhumano, ellas lo toman como algo normal ya que forma parte de su cultura, y es difícil cambiar ese arraigo de un plumazo. Junto a este establecimiento, se encuentra un taller de confección de sombrillas. La elaboración de la pasta que forma el tejido de las mismas en una especie de barrizal es, cuanto menos, curiosa, y el resultado final son unas preciosas sombrillas muy orientales de diferentes tamaños, dibujos y colores. ¡De haber tenido sitio en mi equipaje, me habría llevado una para adornar mi habitación viajera!

Sombrilla artesanal

Sombrilla artesanal

Continuamos, pues, con la travesía, para entrar en la recta final del recorrido, la cual podríamos describir como la parte religiosa de la excursión, ya que visitaremos la pagoda Phaung Daw Oo y el monasterio Nga Phe Kyaung, ambos templos de mucha importancia para el budismo en el estado Shan. En el primero de ellos, Phang Daw Oo, destacan las cinco pequeñas imágenes de Buda deformadas e inapreciables a causa del pan de oro con el que las cubren los fieles en sus ofrendas, y que presiden la zona central de la pagoda. Andando un poco hacia el este, tras atravesar varios puestos donde venden artículos locales, podemos contemplar la barcaza real con la que se pasean las cinco imágenes de Buda por todo el lago coincidiendo con la fiesta del Thadingyut, que se celebra entre los meses de Septiembre y Octubre.

Recorrido por el lago Inle (click para ampliar)

Recorrido por el lago Inle (click para ampliar)

Tras esta visita, continuaríamos hasta la última parada en nuestro recorrido, el monasterio Nga Phe Kyaung, conocido también como el monasterio de los Gatos Saltarines, en relación a los gatos que habitan en él, aunque éstos dormían al sol y no mostraban el más mínimo interés por ponerse a saltar. Rodeado de cultivos flotantes, este edificio de madera ofrece unas bonitas vistas del entorno y es un lugar muy agradable donde sentarse a descansar tranquilamente. Decidimos acompañar ese descanso con un Sunkist adquirido en uno de los puestos del monasterio por 800 Kyats, refresco de origen estadounidense que podemos encontrar en muchos lugares de Myanmar y al que sufrimos cierta adicción durante todo el viaje.

Ya sólo nos quedaría, pues, un relajado paseo en lancha recorriendo el lago Inle nuevamente para volver a la localidad de Nyaungshwe en medio de la tarde, bajo una temperatura extremadamente agradable, habiendo disfrutado de una bonita excursión y tras haber descubierto el sorprendente estilo de vida sobre el agua del pueblo Intha.

Cenaríamos de nuevo en el restaurante Aurora y, después, nos dirigiríamos a descansar al hotel y a prepararnos psicológicamente para los 42 km que tendríamos que andar durante los dos próximos días, en los que tendríamos que salvar un desnivel de más de 400 metros en sentido ascendente…

Pagoda Phang Daw Oo

Pagoda Phang Daw Oo

Anuncios

Una respuesta a El Lago Inle: vida sobre las aguas

  1. Pingback: Volviendo a Myanmar, descubrimos el lago Inle | Destino Kiwi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s