The South West. El regreso a Inglaterra

Recorrido por The South West (click para ampliar)

Recorrido por The South West (click para ampliar)

Que tendrá el café mocha del Costa que me levanta tanto el ánimo… y es que, al fin y al cabo, la cafeína no es más que una droga. Aceptada por la sociedad, pero una droga. Si a ello le sumamos el hecho de que, tras dos semanas de una lluvia incesante que ha ocultado el sol casi en su totalidad, éste ha hecho acto de presencia, mostrando la interminable gama de colores verdosos que componen el precioso paisaje que puedo admirar desde el volante de mi tráiler, tenemos la mezcla que me ha devuelto la inspiración necesaria para volver a escribir después de 4 meses, desde aquella emotiva despedida de México. Sí, como podéis adivinar, las riendas del destino me han traído nuevamente al Reino Unido, quizá antes de lo previsto. Y, como también habréis adivinado, no estoy escribiendo mientras conduzco… tan sólo traté de referenciar en esta introducción el momento en el que decidí retomar la redacción de Destino Kiwi.

Ciertamente, reiniciar mi vida en Bristol ha sido una tarea bastante más dura de lo que cabría esperar para un lugar ya conocido, pero, tras un comienzo algo tormentoso, las aguas van poco a poco volviendo a su cauce. No me tomo este retorno como el inicio de una nueva aventura, sino como la continuidad de aquella que comencé hace ya más de un año, con ilusiones y esperanzas diferentes a las del novato, quizá más realistas, pero sin perder nunca la motivación de seguir viajando, esa faceta que siempre está presente en mi vida, aportándole ese granito de alegría e ilusión tan necesario en nuestro día a día.

De esta forma, y centrándonos más en lo meramente turístico, aprovechando mis días libres, he tenido la ocasión de conocer más a fondo el Suroeste de Inglaterra (conocido aquí como The South West). He de decir que estamos hablando de una región preciosa, destino de fin de semana para muchísimos británicos, formada por condados tan bellos como Dorset, Somerset, Devon o Cornwall.

Castillo de Corfe

Castillo de Corfe

Comenzaremos, pues, en el primero de ellos, el más oriental: Dorset. Más concretamente en la joya de éste: la Costa Jurásica, la cual recibe su nombre en relación a la gran cantidad de restos fósiles de dicho período presentes en la región, que se extiende a lo largo de unos 150 km de costa. Así, tras aproximadamente unas dos horas de conducción desde Bristol rumbo al sur, nos plantaríamos en la primera parada prevista en la zona: el castillo de Corfe, construido en el siglo XI por Guillermo el Conquistador. Los tenebrosos restos de la edificación dominan la cima de la colina que se alza sobre el río Corfe, encontrándose el parking (por supuesto, de pago) en la parte baja de la misma. Abonamos £2 y tomamos el sendero que asciende hasta los restos del castillo por la parte oeste de la colina. Una vez en lo alto, comprobamos horrorizados que el precio de entrada asciende a £9, con lo cual decidimos conformarnos con las bonitas vistas de las ruinas, el pueblo y el valle que tenemos desde la entrada, acompañados por un magnífico día soleado. Al fin y al cabo, el estado de conservación del castillo es bastante deficiente, y las vistas desde el interior del recinto no parecen diferir mucho a las del exterior.

Regresamos al coche para retomar la marcha rumbo al este, hasta la pequeña localidad de Studland, donde nos encontraríamos una magnífica playa de arena dorada que nada tiene que envidiar a las españolas, provista de “chiringuito” y cabañas en las que es posible alojarse en primera línea, aunque parece ser que su disponibilidad se limita únicamente a la época estival. Aparcamos gratuitamente en un pequeño espacio que encontramos poco antes de llegar al parking de pago de la playa. Desde este punto, es posible iniciar un pequeño trekking que lleva hasta las Old Harry Rocks, unas espectaculares formaciones geológicas en las que, a lo largo de millones de años, la erosión ha ido poco a poco puliendo toda una obra de arte en forma de acantilados y agujas de roca blanca. Muy recomendable.

Durdle Door

Durdle Door

Aunque hay más lugares dignos de visitar en la Costa Jurásica, dada la falta de tiempo y el hecho de que en otoño los días comienzan a acortarse considerablemente, nos vimos obligados a realizar tan sólo una visita más en ese día. Una absolutamente impresionante: Durdle Door. Para llegar hasta allí, nos dirigiríamos rumbo al suroeste hasta las proximidades del Durdle Door Holiday Park (próximo a la localidad de West Lulworth), donde, también antes de llegar al “parking oficial”, es posible aparcar de manera gratuita. Tras una caminata de unos 15 minutos, acertamos a divisar el espectacular arco del que procede el nombre de Durdle Door. El paraje que compone dicho arco junto a las playas existentes a ambos lados y los acantilados que caen verticalmente sobre la costa es increíble, realmente pareciera trasladarnos al período jurásico para hacer honor al nombre de la región.

No lejos de allí se encuentran la Lulworth Cove y el Fossil Forest, lugares de interés que pretendíamos visitar. Sin embargo, la extrema belleza del atardecer que nos sorprendió en Durdle Door nos obligó a gastar allí los últimos instantes del día. Uno de esos momentos en los que sólo es posible sentarse tranquilamente a sentir esa conexión con la naturaleza. Una preciosa despedida de la Costa Jurásica.

Exeter Quayside

Exeter Quayside

Así pues, nos trasladaremos ahora un poco más hacia el oeste hasta adentrarnos en el condado de Devon, y más concretamente en su capital: Exeter. Desde Bristol, basta con seguir la carretera M5 durante poco más de una hora en dirección suroeste para llegar hasta una de las ciudades más antiguas de todo el Reino Unido, fundada por los romanos alrededor del año 50. Comenzaríamos nuestra visita, pues, en el Quayside, una bonita zona ubicada a orillas del río Exe caracterizada por sus jardines habitados por aves acuáticas, restaurantes y edificios que cuentan con diferentes tipos de arquitectura. Continuando hacia el norte, llegamos hasta el edificio más emblemático de la localidad: la Catedral Anglicana de San Pedro de Exeter, rodeada por un bonito espacio verde que resalta la figura del templo, el cual data originalmente del siglo XI.

Proseguiríamos nuestro camino hasta los jardines de Northernhay y Rougemont, caracterizados por alojar el castillo de Exeter, también construido en el siglo XI. Un paseo por las inmediaciones en un día soleado, tal como fue nuestro caso, se torna muy agradable. Acto seguido, nos dirigiríamos a la calle Fore para degustar una tardía comida en The Chevalier Inn, taberna y restaurante perteneciente a la franquicia Wetherspoon, donde es posible comer por menos de £10 en un ambiente tranquilo y relajado. Tras reponer fuerzas, abandonaríamos la capital del condado de Devon para dirigirnos, ya casi coincidiendo con la caída del sol, al cercano castillo de Lawrence, construido en el siglo XVIII y accesible desde la carretera A38, aunque escasamente señalizado.

Castillo de Lawrence

Castillo de Lawrence

Tras dar varias vueltas con el coche, encontramos el acceso al castillo. Aunque no de gran tamaño, el emplazamiento del torreón en lo alto de una pequeña colina es impresionante, y su color blanco resalta sobremanera sobre el verde que lo rodea, pues se erige en medio del campo, relativamente lejos de toda civilización. Desde este punto, se puede contemplar una preciosa vista panorámica de toda la ciudad de Exeter y sus alrededores. El lugar perfecto para terminar el día y dar por concluida la visita a esta histórica ciudad, acompañados ya por la oscuridad de la noche y tan sólo iluminados por las luces procedentes de las ventanas del torreón.

En lo que se refiere al condado de Somerset y alrededores, haré referencia a posts anteriores en los que relato mis visitas a algunos de los lugares más emblemáticos de la región:

Bath, Wells y Glastonbury:

https://destinokiwi.wordpress.com/reino-unido-2014/wells-bath-y-stonehenge-retrocediendo-en-el-tiempo/

Weston Super Mare:

https://destinokiwi.wordpress.com/reino-unido-2014/weston-y-brecon-beacons-hasta-pronto-uk/

Como no podía ser de otra manera, concluiremos nuestro recorrido allí donde termina la Gran Bretaña y, prácticamente, el viejo mundo: Cornwall. Quizá os resulte más familiar el nombre de Cornualles, su equivalente en lengua española. Se trata de un área bastante deshabitada en relación a otras zonas de Inglaterra.

Tomando nuevamente Exeter como punto de partida, siguiendo la carretera A30 y continuando por la A395, llegaríamos hasta nuestra primera visita programada dentro de este condado: el castillo de Tintagel, aquel en el que se forjó la leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, considerado por muchos como lugar de nacimiento de este mítico personaje. Otras famosas leyendas principalmente de origen celta, tales como Tristán e Isolda, también tienen el castillo de Tintagel como escenario. Un lugar francamente inspirador, a pesar del pésimo estado de conservación de la fortaleza, la cual data del siglo XIII.

Cueva de Merlín, Tintagel

Cueva de Merlín, Tintagel

Así pues, tras abonar £3 a cambio de 2 horas de estacionamiento en el parking del sitio, iniciamos un descenso de unos 10 minutos desde la pequeña población de Tintagel hasta los restos del castillo del mismo nombre, ubicados en una espectacular zona costera rodeada por la bravura del Océano Atlántico. Bravura propiciada por el mal tiempo que nos acompañó durante todo el fin de semana, caracterizado por un frío y un viento muy intensos, acompañados de lluvia en varias ocasiones. Este hecho quizá le dió un toque aún más épico al lugar. Desafortunadamente, la península por la que se extienden gran parte de los restos del castillo se encontraba cerrada al público debido a las malas condiciones meteorológicas. Sólo nos quedó, pues, disfrutar de la bonita playa situada bajo el castillo y de explorar la cueva de Merlín, donde cuenta la leyenda que el mítico mago tuvo su primer encuentro con el Rey Arturo.

Tras abandonar este lugar legendario, proseguiríamos nuestro camino por la costa norte de Cornwall rumbo suroeste hasta la localidad de Padstow, un pequeño y pintoresco pueblo pesquero caracterizado por una diminuta zona portuaria que cuenta con un encanto especial. Estacionamos en el parking situado junto al mismo (£2 por 2 horas de estancia) y, tras un pequeño recorrido por la zona centro, nos disponemos a probar una de las exquisiteces más típicas de Cornwall: las Cornish Pasties, suculentas empanadas calientes que cuentan con ingredientes tales como carne de ternera, patata o cebolla en su interior, entre otros. Puedo dar fe de que una de ellas es más que suficiente para saciarse. Ninguno de los presentes fuimos capaces de comernos la segunda empanada destinada a cada uno, tal y como en un principio se pretendía, guardándolas, pues, para la cena. De entre las opciones disponibles para este fin en la localidad, elegimos el Pasty Presto, ubicado en Mill Square junto a otros establecimientos similiares, donde adquirimos una caja de 6 Cornish Pasties de muy buena calidad por £20,50.

Playa de Perranporth

Playa de Perranporth

Prosiguiendo nuestro viaje hacia el suroeste, nuestra proxima parada correspondería con Perranporth, pequeña localidad que cuenta con una playa absolutamente espectacular, de dimensiones descomunales (aunque, como en todas las playas de la zona, su tamaño puede cambiar considerablemente debido a las fuertes mareas que aquí tienen lugar), y donde hemos concluido volver en verano para poder disfrutarla como un lugar así merece. No pude evitar recordar aquellas enormes y solitarias playas que me cautivaron en Nueva Zelanda, pues la de Perranporth tiene cierto parecido con ellas, hecho acentuado por los arcos que la adornan.

Acto seguido, habríamos de retroceder algunas millas hasta la localidad de Newquay, un importante centro vacacional y punto de encuentro para surfistas de todo el país, ya que habiamos reservado, a través de http://www.hostelbookers.com/ , una noche de alojamiento en el St. Christopher’s Inn situado en la ciudad por £17 cada uno.

Concierto en vivo en Newquay

Concierto en vivo en Newquay

Su ubicación, junto a la playa y la zona de marcha de la población, es absolutamente inmejorable. Sus vistas de la preciosa playa de Newquay, impresionantes. Su desayuno, muy completo. La conclusión, volver allí en verano. Como único contrapunto cabe mencionar la avería que ese fin de semana aseguraban tener en el calentador, ¡algo que sin duda se echa en falta en esta época del año!. Visitaríamos la playa de Fistral (algo poco recomendable cuando llueve y el viento es excesivo) y nos dispondríamos, acompañados por un par de cervezas, a disfrutar del maravilloso ambiente nocturno de la localidad, el cual, además de los numerosos pubs y clubs del centro, contaba esa noche con un concierto en directo en el interior de una carpa instalada junto a nuestro alojamiento, emulando en su interior un pajar al más puro estilo country americano, aunque bajo un ambiente musical diferente, el cual, sinceramente, no sabría exactamente cómo definir… curioso, distinto… ¡interesante!

A la mañana siguiente, y no sin algo de pesar, abandonaríamos el alojamiento para proseguir nuestro recorrido hasta aquel lugar en el que ya no se puede continuar hacia el oeste, en el que el Océano Atlántico nos corta el paso con una furia inusual y con un viento que trata de devolvernos hacia el interior de la isla de Gran Bretaña. Y es que, como su propio nombre indica, estamos donde la tierra termina (Lands End). Más allá, ya sólo hay una masa inmensa de agua que nos separa de América. Las vistas de los islotes y el faro que tenemos enfrente azotados por las aguas embravecidas son espectaculares, pero el brutal viento no nos permite quedarnos allí por mucho más tiempo. Tras nosotros, se instala una especie de pequeño centro comercial en medio de la nada cuya finalidad no logro comprender totalmente…

Minack Theatre

Minack Theatre

Nuestro siguiente alto en el camino, rumbo al sur, correspondería con el Minack Theatre (entrada de £5 por persona), un teatro al aire libre de construcción “casera” ubicado en un bellísimo paraje junto a la localidad de Porthcurno, el cual ofrece unas vistas privilegiadas del mar y la costa desde las alturas. Sin lugar a dudas, un lugar perfecto para disfrutar de una representación teatral cuando el tiempo acompaña en dicho menester. Junto a la entrada, podremos informarnos sobre la historia de Rowena Cade, diseñadora original y principal artífice de la construcción del teatro. En cada una de las butacas de piedra que conforman las gradas del mismo, podremos leer el nombre de las diferentes obras literarias que se han representado en este lugar, junto al año en el que se llevó a cabo cada una. Interesante curiosidad.

St. Michael's Mount, Marazion

St. Michael’s Mount, Marazion

Tras esta agradable visita, continuaríamos nuestro recorrido bordeando la costa sur de Cornwall en dirección este hasta la localidad de Marazion, cuyo principal atractivo es, sin duda, el St. Michael’s Mount. A veces isla, a veces península, debido a las mareas, este pequeño monte ubicado frente a la costa cuenta con un monasterio que presume de una larga historia, construido inicialmente alrededor del siglo VIII, y reconstruido en el XIV a causa de un terremoto. Aunque menor en tamaño y espectacularidad, es inevitable la comparación con el Mont Saint Michel de Normandía, en Francia, con el cual comparte características comunes.

Afortunadamente, llegamos con la marea baja y el acceso al monte nos fue posible a pie, pues cuando ésta se encuentra alta el nivel del mar puede llegar a subir hasta 7 metros, limitando el acceso únicamente a través de pequeñas embarcaciones. Tras la visita, regresamos a la población de Marazion para, después de admirar la fantástica vista del St. Michael´s Mount que tenemos desde allí, deternos a degustar un delicioso Sunday Roast Beef (plato muy típico en Reino Unido elaborado a base de carne de ternera, patatas, vegetales y Yorkshire pudding) en The Kings Arms, un pequeño y acogedor restaurante situado en The Square, céntrica vía de la localidad. Añadiéndole un magnífico postre, el precio final asciende a £15 por persona, una cantidad muy bien invertida.

Espectacular sunday roast beef

Espectacular sunday roast beef

Con nuestros estómagos más que satisfechos, ponemos nuevamente rumbo al este hasta la que sería nuestra última parada en Cornwall y, sin duda, una de las más especiales: Kynance Cove, una cala de una belleza espectacular. Allí, disfrutaríamos del atardecer acompañados del estruendo de la rompiente de las embravecidas olas contra las rocas, y el mismo frío y viento que nos acompañaron durante todo el fin de semana, pudiendo sentir, una vez más, la tremenda fuerza de la naturaleza, poniendo así un maravilloso punto y final a nuestro viaje por las bonitas tierras de Cornualles.

Dadas las fechas en las que nos encontramos, no puedo dejar pasar la oportunidad de desearos a todos una muy felices fiestas y, como ya es costumbre en DestinoKiwi, muy especialmente a aquellos que tendréis que pasarlas lejos de casa y vuestros seres queridos, como en alguna ocasión ha sido mi caso. Sé que no es fácil.

¡Feliz Navidad y próspero 2016!

Admirando el atardecer de Kynance Cove

Admirando el atardecer de Kynance Cove

 

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