La guía de Bristol, mi ciudad

Frío. Lluvia. Viento. En numerosas ocasiones, nieve. Son los principales elementos contra los que hay que luchar en Inglaterra en invierno, en especial cuando se trabaja recorriendo el país cada noche. En este momento, en medio ya de una oscuridad absoluta en el cielo (a pesar de ser poco más de las 18:00h) me encuentro tumbado en mi cama y reflexionando sobre todo lo acontecido estos últimos meses. Es época de hacer balance y valoración de esta aventura que me ha tocado y he decidido vivir, y que ya está dejando en mi una huella imborrable, aunque actualmente me encuentre en una época algo más extraña de lo que estoy acostumbrado aquí tras la marcha de tantos allegados en Navidades. El balance de estos casi 6 meses es claramente positivo, y después de ese tiempo creo que llega el momento de hablar de la ciudad que me acogió allá por finales del mes de Agosto de 2014…

Bristol, mi ciudad

Bristol desde la Cabot Tower

Aún recuerdo perfectamente aquella noche del 22 de Agosto que cambiaría radicalemente mi vida, aquel día en el que aparecí solo ante una ciudad totalmente nueva para mí y de la que, honestamente, conocía bien poco. Aterricé en el aeropuerto de Bristol alrededor de las 23:00h para después tomar el autobús A1 (que ofrece servicio las 24h a un precio de 7£) con destino a la estación central de autobuses de la ciudad, aunque yo tuve que apearme varias paradas antes, concretamente en Bedminster, ya que el hostel donde pasaría mis primeras dos noches en la ciudad se encontraba allí. Concretamente se trataba del 007 Travellers Hostel, el cual digamos que no dispone de una mala relación calidad – precio, yo me alojé en una habitación de 4 personas que calificaré de aceptable, aunque algunos conocidos me comentaron que su estancia en la habitación existente de 12 camas situadas a modo de nichos de cementerio les resultó, cuanto menos, inquietante… Tras estas dos primeras noches, me trasladé a mi verdadero destino inicial (el cual no pude reservar antes dada la falta de disponibilidad), el YHA Bristol, uno de los mejores hostales en los que he tenido posibilidad de alojarme teniendo en cuenta todos mis viajes, y del que ya dí detalles en mi primer post sobre Inglaterra:

https://destinokiwi.wordpress.com/reino-unido-2014/como-empezar-en-reino-unido/

Floating Harbour

Floating Harbour

Allí conocí mucha gente muy interesante procedente de diferentes lugares del mundo con todo tipo de historias a sus espaldas y motivos de su estancia en Bristol completamente dispares, son dos semanas que recuerdo con bastante cariño. Una vez se deja de lado la vida en un hostel (muy recomendable si queremos ahorrar algo de dinero) en favor de una casa compartida o algo similar, se reducen las opciones de tratar cada día con personas nuevas y diferentes, sin que esto llegue a ser un problema, ya que no resulta difícil conocer gente en intercambios de idiomas, clases de inglés, grupos de Facebook, etc. En Bristol hay bastante movimiento en cuanto a este tema se refiere.

En relación a la sanidad, un punto sin duda importante, podemos destacar el hospital de Southmead, situado en la zona norte, además de diversos centros de salud repartidos por toda la geografía de la ciudad, cuyo funcionamiento es extremadamente lento y poco eficiente. Es una costumbre muy nuestra quejarnos del sistema sanitario español, hasta que salimos fuera y nos damos cuenta de que disponemos del mejor del mundo.

Un punto débil de la ciudad es el tráfico. Recomiendo encarecidamente no tomar el coche o el autobús en hora punta para ahorrarnos disgustos, ya que la población se colapsa en su totalidad de una manera exagerada, la estrechez de sus accesos y sus calles influye de manera definitiva en este hecho, pudiendo llegar a producirse este tipo de embotellamientos incluso fuera de ese rango horario. En estos casos necesitaremos armarnos de mucha paciencia, dado que puede llegar a ser realmente desesperante…

Millennium Square

Millennium Square

Pasemos, pues, a hacer un recorrido por la que ya es mi ciudad. Tomaremos como punto de partida el centro de la misma, o al menos lo que yo considero el centro, ya que hay diferentes opiniones al respecto: el Waterfront del Floating Harbour, un entrante del río Avon al centro de la ciudad que le confiere al mismo un bonito toque marítimo-fluvial reinado por los graznidos de las gaviotas. En el mismo Waterfront tenemos algunos de los restaurantes y bares más famosos de la ciudad, entre los que destaca el Zaza Bazaar, que dispone de un bar/pub en su planta baja y, en su primera planta, un magnífico buffet compuesto por diferentes secciones de comida internacional en el que podremos degustar platos indios, mexicanos, japoneses, italianos o tailandeses, entre otros, y que podremos repetir tantas veces como queramos. Mi recomendación es ser muy comedido en las cantidades, ya que es extremadamente fácil salir del buffet con un empacho que no nos permita prácticamente ni movernos… ¡yo lo he sufrido!. En la misma zona también tenemos opciones algo más económicas y muy válidas como puede ser el V-Shed, por ejemplo, que también invita a tomar una copa tras la cena.

Reproducción de la carabela The Matthiew

Reproducción de la carabela The Matthew

A través de Anchor Square (donde se encuentra el Bristol Aquarium, del que no puedo opinar todavía), accedemos a Millenium Square, una moderna plaza presidida por una esfera de cristal de dimensiones considerables, y que resulta ser la puerta de acceso al centro At-Bristol, espacio de ocio y exposiciones dedicado a la ciencia. Si continuamos por Millenium Promenade podremos disfrutar de la sala The Cuban, restaurante con una correcta y cuidada decoración de temática cubana y provista de pista de baile apta para los amantes de la salsa, bachata y demás ritmos latinos. Muy recomendable, independientemente de los gratos recuerdos que trae a mi mente.

Si continuamos caminando hacia el sur llegaremos a Hannover Quay, un paseo extremadamente agradable que recorre el Floating Harbour comenzando por un bonito velero que suele estar atracado en este punto. Al otro lado del río, podemos observar una reproducción de la carabela del siglo XV The Matthew y, continuando hacia el oeste por esa misma orilla, caminando junto a las antiguas vías que ahora recorre un pequeño tren turístico, podremos admirar el Brunel’s SS. Great Britain (previo pago de 14£), buque transatlántico del siglo XIX destinado al transporte de pasajeros muy innovador a su tiempo y ahora reconvertido en museo.

Bristol Marina

Bristol Marina

Aún podemos alargar más nuestro paseo en la misma dirección para contemplar el estilo de vida en un peculiar tipo de largas y estrechas embarcaciones que profesan varias familias a lo largo de casi toda la rivera del Floating Harbour y en el pequeño puerto deportivo Bristol Marina, adornado por las vistosas casas de colores que coronan el barrio de Hotwells. Para mi gusto, una de las estampas más bonitas de la ciudad y una de las primeras que pude contemplar al iniciar mi estancia en ella.

Volviendo de nuevo al centro, realizaremos un recorrido que nos llevará cuesta arriba en dirección noroeste desde el Hippodrome, teatro por excelencia de la ciudad, hacia el barrio de Clifton, comenzando la ascensión por Park Street, donde nos encontramos inicialmente con el College Green, una agradable zona verde que invita a tumbarnos al sol en verano (cuando la meteorología inglesa lo permite, claro está). Desde este punto podremos admirar la Catedral Anglicana de Bristol, fundada en el siglo XII y que es posible visitar gratuitamente en horario de 8:00 a 17:00h. Una de las veces que accedimos a su interior pudimos presenciar un interesante ensayo de canto gregoriano, dominado por el imponente sonido del órgano retumbando en las paredes del templo, muy impresionante. Junto a la catedral se encuentran el Ayuntamiento, situado en un bonito edificio de forma semicircular, y la Bristol Central Library, provista de una rápida conexión wifi a internet e impresoras que nos pueden sacar de algún que otro apuro.

Catedral Anglicana de Bristol

Catedral Anglicana de Bristol

Si continuamos ascendiendo Park Street nos encontraremos con el inicio de una de las zonas de marcha más importantes de la ciudad, si no la que más, donde nos encontraremos con bares tan emblemáticos como Agora, Ya Mas o Antix, entre otros, en los cuales las noches bristoleñas pueden llegar a ser muy largas… En este punto es muy recomendable desviarnos a mano izquierda para ascender hasta lo alto de la Cabot Tower, torre construida a finales del siglo XIX en honor al marinero John Cabot, uno de los descubridores de América del Norte bajo bandera británica, a pesar de su origen italiano. Sus 32 metros de altura y su situación en el punto más alto del agradable parque de Brandon Hill nos obsequiarán, desde la parte más alta de la torre, con una preciosa vista panorámica de 360º de la ciudad de Bristol en su totalidad. Bajo mi punto de vista, indispensable en cualquier visita a la localidad. Como curiosidad, en lo alto podremos leer algunas indicaciones con distancias en millas a diferentes ciudades del mundo.

Bristol International Balloon Fiesta

Bristol International Balloon Fiesta

Volviendo a Park Street, y coincidiendo con su tramo final, nos encontraremos el imponente edificio principal de la Universidad de Bristol, organismo en gran parte responsable del maravilloso ambiente internacional que posee la ciudad, ya que muchos estudiantes de otros países vienen a pasar una temporada aquí. Continuando nuestro recorrido hacia el oeste llegaríamos al barrio de Clifton, donde podríamos destacar los Bristol Zoo Gardens y, sobre todo, uno de los emblemas de la ciudad: el Clifton Suspension Bridge, un impresionante puente colgante que data también de finales del siglo XIX y que cruza el río Avon para comunicar Clifton con Leigh Woods. Allí puedo recomendar un agradable paseo por los campos de Ashton Court, habitados por un numeroso grupo de ciervos que le dan un bonito toque a este entorno natural, y en cuya parte más baja se celebra cada año, a mediados de agosto, el quizá más famoso evento de la ciudad: Bristol International Balloon Fiesta, una de las exhibiciones de globos aerostáticos más importantes de Europa. Espectacular.

Tomaremos como punto de partida, nuevamente, el centro urbano para desplazarnos, en esta ocasión, hacia el este. Recorreremos Corn Street, calle plagada de bares, cafeterías y restaurantes muy animada. Recomiendo a los amantes de los deportes visitar en esta zona el Walkabout, distinguible fácilmente por la bandera australiana que ondea en su entrada, provisto de dos proyectores y numerosos televisores y donde asistir a ver cualquier evento deportivo resulta espectacular. Más adelante nos desviaremos a mano derecha para atravesar St. Nicholas Street y llegar hasta el St. Nicholas Market, mercado con mucho encanto que reconozco como uno de mis lugares favoritos de Bristol.

Cordero marroquí en The Moorish Cafe

Cordero marroquí en The Moorish Cafe

Mención especial merece la zona hostelera, donde puedo destacar el Moorish Cafe, mi lugar favorito para comer en todo Bristol, ambientado en su interior tal y como si estuviésemos en una jaima en medio del valle del Rif en Marruecos, y donde recomiendo especialmente degustar el cordero o el pollo marroquí que sirven, toda una “delicatessen” a unos precios muy asequibles (5£ – 6£ el plato). Muy recomendable también el puesto de comida portuguesa situado a su lado, donde poder degustar platos tan típicos como bacalao, feijoada o pasteles de nata muy buenos y a un precio aún más económico. Me gustaría poder recomendar algún restaurante de comida típica inglesa pero, definitivamente, ése no es el punto fuerte de la cultura británica.

Si continuamos caminando hacia el este llegaremos a una extensísima zona comercial provista de tiendas de todos los tipos que podamos imaginar, donde destaca el centro comercial Cabot Circus, en el que encontraremos mayoritariamente establecimientos de moda. En esta zona también podremos encontrar un Primark de dimensiones descomunales y un interesante Poundland, donde poder adquirir una gran variedad de productos al módico precio de 1£ cada uno. Existe otra inmensa zona comercial situada en el extremo norte de la ciudad, siendo necesario el traslado en coche o transporte público para llegar a la misma desde el centro, llamada Cribbs Causeway, donde podremos encontrar grandes almacenes en materia de electrónica, hogar, moda, etc. Volviendo a la zona de Cabot Circus, cruzando la rotonda que da por concluida la zona comercial en su extremo norte, y caminando en la misma dirección, estaremos recorriendo Stokes Croft, zona también bastante animada llena de restaurantes y bares en los que durante la tarde y noche encontraremos un ambiente muy agradable algo más tranquilo que el de Park Street, y donde probablemente destaque el local The Canteen, sala donde se puede disfrutar de diversas actuaciones en vivo y en la que siempre reina un muy buen ambiente internacional.

De copas por King Street

De copas por King Street

Continuando desde la zona comercial hacia el sur, y después de atravesar Castle Park y su agradable paseo junto al río, caminaremos nuevamente junto a la entrada del St. Nicholas Market continuando rumbo al sur para buscar King Street, mi zona favorita donde tomar algo por la tarde / noche en verano (no tanto en invierno…), ya que dispone de mesas a modo de merendero instaladas en la calle (peatonal en algunas zonas) donde poder acudir con provisiones propias de cerveza, comida, etc. y donde es muy fácil cruzar conversaciones con todos los presentes, animando cualquier velada. En esta calle encontraremos bares como el Old Duke, donde también se hacen conciertos en vivo que animan aún más la zona si cabe. Al sur de King Street atravesaremos Queen Square, plaza que también invita a sentarse en el césped cuando la meteorología lo permite, para cruzar el puente sobre el Floating Harbour situado al sureste de la misma y que comunica con Redcliffe, donde destaca sin ningún tipo de dudas la iglesia de St. Mary Redcliffe, la que, para mi gusto, supera en belleza a la catedral para convertirse en el templo religioso más bonito y vistoso de Bristol, provisto de una altísima torre con cúspide de aguja, arbotantes y otros elementos típicos del estilo gótico, y que fue construida entre los siglos XII y XV.

St. Mary Redcliffe

St. Mary Redcliffe

Si caminásemos un poco más hacia el este llegaríamos a Temple Meads, la monumental estación principal de tren de Bristol, la cual data, al igual que otros elementos emblemáticos de esta ciudad, de finales del siglo XIX. Desde aquí se puede conectar en tren con cualquier otro punto del país e incluso de Europa vía túnel del canal de la Mancha. Creo que éste es un buen punto donde dar por concluido nuestro recorrido turístico por Bristol y despedir a esta bonita ciudad que, a pesar de que mi última temporada no haya sido la mejor aquí, se ha ganado mi corazón para siempre en estos 6 meses y me ha regalado muchísimos momentos que jamás olvidaré.

Ahora, es momento de pensar en el esperadísimo viaje que iniciaré en tan sólo dos semanas y que me llevará a Myanmar, previo paso por Madrid, Moscú y Bangkok. Qué ganas tengo de volver a percibir los colores, olores y sabores de Asia… 🙂

Clifton Suspension Bridge

Clifton Suspension Bridge

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3 respuestas a La guía de Bristol, mi ciudad

  1. Pingback: Después de casi 6 meses en Bristol, aquí tenéis mi guía personal :) | Destino Kiwi

  2. Gaolga dijo:

    Quiero ir a Bristol para ver las obras de Bansky!!! 🙂

    Saludos!

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