Las playas de la Costa Oeste

Despierto por la tarde… me encuentro sentado en el asiento de copiloto de nuestro Hyundai Elantra en dirección a Tampa, dejando atrás un larguísimo día en Cabo Cañaveral y Orlando, azotado por una importante falta de sueño, mientras recorremos la carretera 4. Nuestro destino era, esta vez, Clearwater, donde, teniendo en cuenta las referencias que teníamos, esperábamos encontrar una de las mejores playas de todo el estado de Florida.

Estadio Raymond James, Tampa

Estadio Raymond James, Tampa

Tras poco más de una  hora llegamos a Tampa y pasamos junto al estadio Raymond James, donde juegan los Tampa Bay Buccaneers, equipo de fútbol americano de la localidad. Decidimos parar a tomar allí un par de fotos. El estadio se encuentra situado en el cruce de la carretera 92 con West Tampa Bay Boulevard, así que sólo nos queda continuar un poco más hacia el sur a través de la 92 para tomar la 60 en dirección a Clearwater. Cruzamos el enorme puente construido sobre la bahía de Tampa que conecta con Clearwater, para más tarde atravesar otro puente algo más corto que nos lleva directamente a Clearwater Beach, una enorme playa de arena blanca que nunca llega a ser agobiante a pesar del gran número de personas que acuden a ella diariamente, dada su extensión. Esta playa dispone de todos los servicios que podamos imaginar y es muy turística, ofreciendo un bonito contraste entre sus aguas cristalinas, su arena blanca y sus enormes edificios.

Atardecer en Clearwater Beach

Atardecer en Clearwater Beach

Recomiendo disfrutar del atardecer y el ambiente que reina en la playa (incluyendo algunos personajes curiosos con los que tuvimos ocasión de hablar) en esos momentos en las proximidades del Pier 60, un muelle situado en la parte sur de la playa y que ofrece unas espectaculares vistas de las tonalidades rojizas que adquiere el cielo para entonces. Digno de ver, sin duda. Compite por el primero puesto de los mejores atardeceres que disfrutamos en Florida con el de Mallory Square en Key West.

Con la caída de la noche sobre nosotros y para ganar algo de tiempo, decidimos iniciar nuestro recorrido por las playas de la costa oeste, el cual terminaría nuevamente en Miami. De esta manera, tomamos la carretera 19 hacia el sur y decidimos hacer noche en el Crystal Inn, situado en la misma carretera a la altura de St Petesburg, de calidad inferior al Days Inn de Orlando pero de precio ligeramente superior. Las instalaciones son antiguas pero correctas, más que suficiente para pasar una noche en plena ruta.

Impresionante puente que une Fort de Soto con Bradenton

Impresionante puente que une Fort de Soto con Bradenton

A la mañana siguiente, tomamos la carretera 679 para llegar a Fort de Soto Park, una reserva natural compuesta de varias islas accesibles por carretera y provista de unas bonitas playas naturales, donde reina un ambiente bastante familiar y se pueden divisar gran cantidad de aves. Agradable para pasar una mañana.

Continuamos hacia el sur por la 19 y, más tarde, por la 75, hasta llegar a Sarasota, bonita localidad desde la que se accede fácilmente a través de la carretera 72 a Siesta Key, un cayo que dispone de una preciosa playa en la que se ha sabido mantener la línea de costa natural algo mejor que en otras playas de la costa oeste tales como Clearwater, y donde nos encontramos con un barrio vacacional muy agradable. En esta playa de arena blanca disfrutamos de una tranquila tarde de relax hasta que la lluvia y un fortísimo viento hicieron su aparición (no hay que olvidar que la temporada oficial de huracanes en Florida había comenzado un par de semanas antes…), hecho que propició una fugaz huida hacia el coche, con las piernas engullidas en los curiosos ríos de arena que levantaba el viento. Decidimos, pues, continuar nuestro camino por la costa oeste rumbo al sur para aproximarnos a nuestro próximo destino: Sanibel Beach.

Catamaranes en Siesta Key

Catamaranes en Siesta Key

Para ello, debíamos llegar hasta la histórica localidad de Fort Myers, población costera que toma su nombre de un personaje de la guerra civil americana en la que, en determinados barrios, se respira un cierto ambiente de lujo y donde tuvimos que buscar alojamiento para pasar la siguiente noche, dado que llegamos ya a altas horas de la misma. Tras una interminable búsqueda, nos decantamos por el Fort Myers Inn Motel, del mismo estilo que el Crystal Inn y el Days Inn, habitaciones muy limpias y correctas, y un precio algo superior a los dos anteriores. Regentado por una familia hispano-india, allí conocimos al pequeño Gabriel, un niño muy espabilado y gracioso que hablaba un poco de español y con el que pasamos parte de la mañana siguiente, para después hacer el check out y desplazarnos a Sanibel Beach, tomando la carretera 867 en dirección oeste y atravesando el Sanibel Causeway.

Este conjunto de playas recuerda en cierto modo a Fort de Soto y no deja de ser una playa más, bonita pero que no destaca sobre otras que hemos visto en la zona (quizá ya estábamos un poco cansados de tanta playa…), además de tener que abonar 2$ por hora en el parking. Lo más representativo de Sanibel es el histórico faro que podemos contemplar en el extremo este de la isla. No nos adentramos mucho más en ella y decidimos continuar con nuestro camino hacia el sur para llegar a nuestro próximo destino, algo distinto, en teoría, a todo lo que habíamos visto por el momento en la costa oeste: la reserva natural de las Ten Thousand Islands.

Delfín en las Ten Thousand Islands

Delfín en las Ten Thousand Islands

Así pues, tomamos la carretera 41 en dirección sur para atravesar la localidad de Naples y empezar a alejarnos un poco de la civilización. En las puertas del parque nacional de los Everglades nos desviamos a mano derecha hasta la localidad del mismo nombre, provista de un pequeño puerto donde podemos contratar diferentes excursiones a las Ten Thousand Islands y a los Everglades. Previamente habíamos consultado la posibilida de hacer buceo en esta zona, pero una vez allí se nos informó de que no existía tal posibilidad, con la consiguiente decepción al respecto. Decidimos, entonces, contratar la excursión de aproximadamente una hora y media de duración en barco surcando la reserva natural de las Ten Thousand Islands (33$ por persona) compuesto, como su propio nombre indica, por gran cantidad de pequeñas islas situadas frente a la costa, formadas por manglares provistos de una importante riqueza biológica. Durante la excursión, es posible divisar manatíes, delfines o una gran variedad de aves, entre otras especies. Nosotros pudimos divisar un delfín que acompañó a la embarcación durante unos minutos, pelícanos y varios tipos de aves. El viaje es tranquilo y agradable, pero quizá esperábamos algo más, o algo diferente. En la recta final de la excursión hicieron nuevamente su aparición las oscuras nubes que inconfundiblemente habían presagiado las tormentas de esos días.

La lluvia volvió a atraparnos una vez estábamos ya dentro del coche, camino de Miami y cruzando el parque nacional de los Everglades a través de la carretera 41. En este trayecto tuvimos la ocasión de presenciar un incendio en pleno parque nacional, una nota muy triste para nuestro último recorrido por las carreteras de Florida…

Recorrido por la costa oeste de Florida (click para ampliar)

Recorrido por la costa oeste de Florida (click para ampliar)

De esta forma, tras un recorrido de cuatro días, regresamos al punto de partida y, a su vez, de fin de este viaje: Miami. Ya sólo tendríamos tiempo de presenciar el partido de baseball que comenté en la entrada del blog sobre Miami, y visitar nuevamente Miami Beach, alojándonos una noche más en el South Beach Hostel, para acudir al día siguiente al aeropuerto, despedirnos de nuestro ya querido coche de alquiler y fiel compañero de viaje e iniciar el camino de vuelta a Madrid, previo paso por Zurich, tal y como en el vuelo de ida.

Así concluye nuestro viaje por el maravilloso estado de Florida, y el primero en mi caso por Estados Unidos, aunque casi con toda seguridad no el último… ¡volveré! ¿esta vez a Nueva York? ¿la ruta 66? ¿Florida otra vez? Quién sabe… tengo muchos futuros planes para Norteamérica, ¡aunque el mundo es muy grande y también los tengo en otras partes del globo!

Aquí me despido, pues, hasta mi próxima aventura. ¡Espero que sea dentro de poco, un saludo a todos!

Marlins Park, Miami

Marlins Park, Miami

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Una respuesta a Las playas de la Costa Oeste

  1. Pingback: Así concluye nuestro viaje por Florida, ¡inolvidable! | Destino Kiwi

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