Cabo Cañaveral y la magia de Orlando

Palm Beach

Palm Beach

Llegó la hora de abandonar Miami, no sin sentir cierta nostalgia, para comenzar nuestro recorrido por el resto de Florida. Así pues, tomamos la carretera 95 rumbo norte, la cual no abandonaríamos casi hasta llegar a Cabo Cañaveral, previa parada en Palm Beach, situada aproximadamente una hora al norte de Miami y donde acuden habitualmente muchos famosos norteamericanos. La playa es tan extensa que es difícil ser localizado por aquí, nosotros paramos en la localidad de West Palm Beach, donde el lujo y la calidad de vida saltan a la vista, y disfrutamos de sus cristalinas aguas durante aproximadamente una hora, para después volver al coche (hay aparcamientos gratuitos por un máximo de 60 minutos) y retomar la carretera 95 hacia el norte nuevamente.

Ejemplo de camión americano

Bonito camión estadounidense en ruta

Después de casi dos horas de conducción, admirando una vez más los vehículos que se ven por estas carreteras, y enamorándome un poco más de los camiones americanos, tomamos la carretera 407 e, inmediatamente después, la 405, ambas en dirección este. Ésta última atraviesa el NASA Causeway y nos permite adentrarnos en Cabo Cañaveral, donde se encuentra ubicado el Kennedy Space Center, única opción para poder visitar las instalaciones de la NASA que se encuentran esparcidas por todo este área.

La entrada al centro de visitantes asciende a casi 50$, precio algo elevado pero que no podemos rechazar llegados a este punto. Ya desde mi infancia me estremecía el nombre de Cabo Cañaveral y me entusiasmaban las impactantes y ensordecedoras imágenes que llegaban a España de los lanzamientos que allí se llevaban a cabo, las historias de las misiones Apolo, los transbordadores espaciales… poder ver todo eso in situ era algo inalcanzable por aquel entonces, ¿quien me diría a mí que casi 20 años más tarde iba a poder cumplirlo? ¡Imposible negarse a pagar esos 50$!

Vehículo "portacohetes" de la NASA

Vehículo “portacohetes” de la NASA

El problema fue, como otras veces en este viaje, el tiempo. Llegamos con 3 horas para verlo todo (el centro cierra sus puertas teóricamente a las 19:00h, aunque finalmente se alarga algo más) y, creedme, no es tiempo suficiente para todas las instalaciones que podemos visitar. Yo recomiendo acudir por la mañana y pasar el día entero en el Kennedy Space Center, en especial si os interesa el tema de los viajes espaciales y el estudio del universo. Llegamos con el tiempo justo de tomar el último de los autobuses que realizan un tour, varias veces al día, por las plataformas de lanzamiento que se encuentran distribuidas por Cabo Cañaveral, a bastante distancia del centro de visitantes. Desafortunadamente, comenzó a llover y la vista a través de los cristales del autobús perdió bastante calidad, ya que éste no realiza ninguna parada en el trayecto (hecho que me decepcionó considerablemente). Me impactó en especial el gigantesco vehículo provisto de ruedas de oruga diseñado para transportar los cohetes, una vez construidos, hasta las plataformas de lanzamiento, así como los caminos habilitados para su desplazamiento, todo de unas dimensiones absolutamente descomunales.

Estas plataformas, bien miradas, pueden parecen simples andamios gigantes, lo emocionante es pensar qué son realmente, la historia que tienen y saber que algunos de los viajes espaciales más famosos de la historia, tales como el Apolo XI y el Apolo XIII, iniciaron allí su camino…

Sala histórica de las misiones Apolo

Sala histórica de las misiones Apolo

Una vez finalizado el tour por las instalaciones de la NASA, el autobús realiza una parada en un punto intermedio, donde tenemos la opción de entrar en una serie de salas donde se nos relata la historia de las misiones Apolo llevadas a cabo durante la carrera espacial contra Rusia, acompañado de materiales audiovisuales y un importante aliciente patriótico. Tras la salida de la última de estas salas nos espera un enorme espacio presidido por una gigantesca carcasa de cohete espacial de la NASA acompañado de material histórico real de las misiones Apolo, muy interesante. También hay una tienda donde poder comprar souvenirs, aunque si nos queremos llevar un recuerdo yo recomiendo las tiendas del complejo principal, mucho más grandes y completas.

Tras esta detención, debemos volver a subir al autobús, el cual nos lleva de vuelta al centro de visitantes, donde ya sólo tuvimos tiempo de entrar en el edificio de los transbordadores espaciales (muy interesante, una auténtica pena no haber tenido más tiempo para visitarlo a fondo), destacando la carcasa del Atlantis colgada en el centro de la sala, y el simulador de lanzamiento de un transbordador que, por supuesto, teníamos que probar. Lo que más me llamó la atención en éste último fue el curioso el efecto de ingravidez que consiguen en el momento en el que se supone que el transbordador abandona la atmósfera terrestre, no sé como lo hacen pero está muy logrado. Resulta, cuanto menos, extraño e inquietante…

Transbordador espacial Atlantis

Transbordador espacial Atlantis

Aclarar que hay muchos más edificios que visitar en esta zona, encuentros con astronautas, un cine Imax en 3D, etc., pero ya sólo tuvimos tiempo de hacernos varias fotos con los cohetes, cápsulas espaciales y decorados del Space Kennedy Center antes de abandonar el recinto. Sin duda, una visita para el recuerdo.

Tras esta bonita experiencia espacial, continuamos con nuestra ruta planificada. Cruzamos nuevamente el NASA Causeway para seguir por la carretera 405 hasta que tomamos la 50 en dirección oeste rumbo a nuestro próximo destino: Orlando.

Tony ya estuvo previamente en esta ciudad, así que decidimos preguntar precios en varios hoteles/moteles próximos al parque temático Universal Studios, zona donde se alojó él en su anterior viaje y de la que tenía muy buen recuerdo. Finalmente nos decantamos por el Days Inn situado en Internacional Drive, el cual dispone de una excelente ubicación muy cerca del parque acuático Wet’n Wild, Universal Studios, tiendas, restaurantes, centros comerciales… por poco más de 40$ a pagar entre los dos por una noche en una habitación de dos camas. Las habitaciones del hotel se sitúan alrededor de una zona verde con piscina instalada en el centro del mismo, y son limpias, espaciosas, luminosas y disponen de TV. Con diferencia, el mejor hotel que hemos disfrutado en Florida, además de uno de los más baratos. La alta competencia en Orlando abarata considerablemente los precios en los alojamientos, a diferencia de otras zonas de Florida.

Para entonces, el cansancio ya se había apoderado de mí y lo que más deseaba en ese momento era irme a dormir, sin embargo, Tony consiguió animarme para llevar a cabo una rápida visita nocturna al downtown de la ciudad, aunque finalmente no sería tán rápida… una decisión de esas que se toman en un segundo y cambian el curso de las cosas de una manera impensable.

Pabellón de los Orlando Magic

Pabellón de los Orlando Magic

Así pues, tomamos el coche y nos aproximamos al Amway Center con el objetivo de hacernos algunas fotos con el que es el pabellón del equipo de baloncesto de la ciudad, y del que es seguidor mi compañero de viaje: los Orlando Magic. Poco a poco iría entendiendo más el apelativo de “Magic” que se le pone a todo lo que tenga que ver con Orlando, aunque la primera impresión de la capital del condado de Orange ya había sido muy buena. Enfrente del mismo pabellón, entablamos conversación con dos chicas de la ciudad, Katie y Jen, que finalmente se convertirían en nuestras guías locales para esa noche. En estos casos es cuando uno se da cuenta de que su nivel de inglés es probablemente algo mejor de lo que pensaba…

Nos llevaron por los bares de S. Orange Avenue y también aprovechamos para cenar en el Jimmy John’s de la misma calle (franquicia de comida rápida, bocadillos y derivados), para más tarde acercarnos a disfrutar de la noche en el urbano lago Eola, contagiándonos poco a poco de la magia de Orlando. Acto seguido fuimos guiados a otro bar de barrio cuyo nombre y ubicación no recuerdo, y es que ésta es una ciudad para perderse y disfrutar. A veces éso es lo bonito de viajar, dejarse llevar por las gentes de la zona y dejar de tener controlado tan siquiera dónde estamos…

Vista nocturna del lago Eola

Vista nocturna del lago Eola

Allí, junto a uno de los innumerables lagos que se encuentran esparcidos por todo el área metropolitana, disfruté de un delicioso café frío con avellana por 3$, ya casi terminando la noche… pero puede que la noche se alargue, y que lo que inicialmente iba a ser una visita rápida al Amway Center y el downtown de Orlando se prolongue hasta más alla del amanecer… y también puede ser que ésa se convierta en la mejor noche del viaje, y que todo termine coincidiendo con la hora del check out del hotel… y también es posible que haya pagado una noche en el mejor hotel en el que he estado en Florida para no haber dormido en su confortable cama, sin que me importase lo más mínimo… eso sí, ¡habiendo disfrutado de su piscina!

Así pues, tras realizar el check out en el Days Inn, partimos ya nosotros dos solos hacia el próximo destino en nuestra ruta, la zona de Tampa, recorrido que haría durmiendo como “copiloto” casi en su totalidad, no sin antes adquirir algún souvenir de esta maravillosa ciudad en alguna de las numerosas tiendas situadas en Internacional Drive o sus alrededores, y admirar los extraños y curiosos edificios invertidos que podemos contemplar en esta zona.

Recorrido por Cabo Cañaveral y Orlando (click para ampliar)

Recorrido por Cabo Cañaveral y Orlando (click para ampliar)

No fue necesario visitar ninguno de los numerosos parques temáticos de Orlando (entre los que destacan Disneyworld y Universal) para contagiarnos de la magia de la que, no en vano, presume esta ciudad. Tan sólo 18 horas aquí fueron suficientes para darnos cuenta de ello… lo que me lleva a hacer mío el título de una famosa obra que creo que define a la perfección esas 18 horas en Orlando: “El sueño de una noche de verano”.

Singular edificio situado en International Drive

Singular edificio situado en International Drive, Orlando

3 respuestas a Cabo Cañaveral y la magia de Orlando

  1. Pingback: Dejamos Miami rumbo al norte: Palm Beach, Cabo Cañaveral y Orlando | Destino Kiwi

  2. Ruben Dario Martinez C. dijo:

    Su experiencia me da una ayda para llegar desde Miami a Cabo }Cañaveral.
    Gracias .
    Ruben Dario

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